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Preguntas Frecuentes

Sobre el cáncer

Obesidad y cáncer: Preguntas y Respuestas

Los Virus del Papiloma Humano y el cáncer: Preguntas y Respuestas

Etapa del cáncer: Preguntas y Respuestas

cáncer Metastático: Preguntas y Respuestas

Grado de un Tumor: Preguntas y Respuestas

 

  1. ¿Qué es el cáncer?

El cáncer es un grupo de muchas enfermedades relacionadas que empiezan en las células, componentes básicos que constituyen el cuerpo. Para entender lo que es el cáncer, es útil saber lo que pasa cuando las células normales se hacen cancerosas.
El cuerpo está compuesto de muchos tipos de células. Normalmente, las células crecen y se dividen para producir las células que sean necesarias para mantener sano el cuerpo. Algunas veces, este proceso ordenado se descontrola. Nuevas células se siguen formando cuando el cuerpo no las necesita, y las células viejas no mueren cuando deberían morir. Las células excesivas forman una masa de tejido que es lo que se llama tumor. No todos los tumores son cancerosos; los tumores pueden ser benignos o malignos.

Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden extraer y, en la mayoría de los casos, no reaparecen. Las células de los tumores benignos no se diseminan a otras partes del cuerpo. Lo más importante es que los tumores benignos rara vez ponen la vida en peligro.

Los tumores malignos son cancerosos. Las células en los tumores malignos son anormales y se dividen sin control ni orden. Estas células cancerosas pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor. Además, las células cancerosas pueden desprenderse de un tumor maligno y entrar al torrente sanguíneo o al sistema linfático.

Los vasos sanguíneos comprenden una red de arterias, vasos capilares y venas por los que circula la sangre en el cuerpo. El sistema linfático lleva linfa y glóbulos blancos de la sangre a todos los tejidos del cuerpo a través de los vasos linfáticos (tubos delgados). Al moverse por el torrente sanguíneo o por el sistema linfático, el cáncer puede diseminarse desde el sitio primario del cáncer (sitio original) para formar nuevos tumores en otros órganos. Cuando el cáncer se disemina se llama metástasis.

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  1. ¿Cuál es la causa del cáncer?

Los científicos han aprendido que el cáncer es causado por cambios (alteraciones) en los genes que controlan el crecimiento y la muerte normal de las células. Ciertos estilos de vida y factores ambientales pueden convertir algunos genes normales en genes que permiten el crecimiento del cáncer. Muchos cambios genéticos que conducen al cáncer son el resultado del uso del tabaco, la dieta, la exposición a los rayos ultravioleta (UV) del sol o la exposición a carcinógenos (substancias que causan cáncer) en el lugar de trabajo o en el ambiente. Algunas alteraciones genéticas son heredadas (del padre, la madre, o de ambos padres). Sin embargo, el haber heredado una alteración en un gen no siempre significa que la persona se verá afectada por el cáncer; sólo significa que las posibilidades de padecer cáncer son mayores. Los científicos siguen examinando los factores que pueden aumentar o disminuir las posibilidades que tiene una persona de padecer cáncer.
Aunque tener una infección de ciertos virus, tales como los virus del papiloma humano (VPH), hepatitis B y C (HepB y HepC) y el de la inmunodeficiencia humana (VIH) aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer, el cáncer en sí no es contagioso. Una persona no puede contraer el cáncer de otra persona que tiene la enfermedad. Los científicos saben también que una lesión o un golpe no causan cáncer.

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  1. ¿Puede prevenirse el cáncer?

Aunque no existe alguna forma garantizada de prevenir el cáncer, la gente puede reducir las posibilidades de padecer cáncer al:

    • no usar productos de tabaco
    • escoger alimentos con menos grasa y comer más verduras, frutas y grano integral
    • hacer ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable
    • evitar los rayos dañinos del sol, usar protector solar y ropa que protege la piel
    • hablar con el médico sobre los posibles beneficios de medicamentos que se ha comprobado reducen el riesgo de que se presenten algunos tipos de cáncer

Aunque pueden evitarse muchos factores de riesgo, algunos, como las afecciones heredadas, no se pueden evitar. No obstante, es útil tenerlas en cuenta. Es también importante recordar que no todas las personas que tienen un factor particular de riesgo de cáncer en realidad padecerán la enfermedad; de hecho, la mayoría no la padecen. Las personas que tienen una mayor probabilidad de verse afectadas por el cáncer pueden ayudar a protegerse evitando los factores de riesgo siempre que sea posible (vea la pregunta 2) y examinándose regularmente para que, si se presenta el cáncer, se pueda detectar y tratar temprano. El tratamiento es con frecuencia más efectivo cuando el cáncer se detecta temprano. Los exámenes selectivos de detección, es decir, exámenes que se escogen para la detección del cáncer según las circunstancias de cada persona, como la sigmoidoscopia o la prueba de sangre oculta en las heces, la mamografía y la prueba de Papanicolaou, pueden detectar también estados precancerosos que pueden ser tratados antes de que se hagan cancerosos, como también pueden detectar cáncer en un estadio inicial.
El Centro Oncológico México-Americano realiza muchos estudios para la prevención del cáncer en los que se exploran las maneras de reducir el riesgo de padecer cáncer. Estos estudios incluyen la evaluación de suplementos dietéticos, de agentes quimiopreventivos, nutrición, comportamiento personal y de otros factores que pueden prevenir el cáncer.

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  1. ¿Cuáles son algunos de los síntomas y signos comunes del cáncer?

El cáncer puede causar una variedad de síntomas. Los posibles signos de cáncer pueden ser los siguientes:

    • Engrosamiento o bulto en el seno o en cualquier otra parte del cuerpo
    • Lunar nuevo o un cambio obvio de una verruga o de un lunar ya existente
    • Llaga que no sana
    • Tos o ronquera persistente
    • Cambios en los hábitos del intestino o vejiga
    • Indigestión que no se quita o dificultad al pasar alimentos
    • Cambio de peso sin razón aparente
    • Hemorragia o secreción no acostumbradas

Cuando surgen estos síntomas u otros, no siempre son causados por cáncer. Pueden ser causados por infecciones, tumores benignos u otros problemas. Es importante consultar con el médico acerca de estos síntomas o cualquier otro cambio físico. Sólo un médico puede hacer el diagnóstico. La persona que tiene estos síntomas u otros no debe esperar a sentir dolor. El cáncer al principio generalmente no causa dolor.
Si se presentan síntomas, el médico puede realizar un examen físico, ordenar varios análisis de sangre y otras pruebas o recomendar una biopsia. Una biopsia es generalmente la forma más confiable de saber si hay cáncer. Durante una biopsia, el médico extrae una muestra de tejido del área anormal. Un patólogo examina el tejido al microscopio para identificar células cancerosas.

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  1. ¿Cómo se trata el cáncer?

El cáncer puede tratarse con cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal o con terapia biológica. El médico puede usar un método o una combinación de métodos, dependiendo del tipo y ubicación del cáncer, de si la enfermedad se ha extendido, la edad y salud general del paciente y de otros factores. Puesto que el tratamiento para el cáncer puede dañar también células y tejidos sanos, con frecuencia causa efectos secundarios. Algunos pacientes se pueden preocupar de que los efectos secundarios sean peores que la enfermedad. Sin embargo, los pacientes y los médicos discuten generalmente las opciones de tratamiento comparando los beneficios probables de destruir las células cancerosas y los riesgos de efectos secundarios posibles. Los médicos pueden sugerir formas de reducir o eliminar los problemas que se pueden presentar durante y después del tratamiento.

La cirugía es un procedimiento para extirpar el cáncer. Los efectos secundarios de la cirugía dependen de muchos factores, inclusive del tamaño y lugar del tumor, el tipo de operación y el estado general de salud del paciente. Los pacientes tienen algo de dolor después de la cirugía, pero este dolor se puede controlar con medicina. También es común que los pacientes se sientan cansados o débiles por un tiempo después de la cirugía.
Los pacientes se pueden preocupar de que se extienda la enfermedad al tener una biopsia u otro tipo de cirugía por cáncer. Esto sucede muy raras veces porque los cirujanos toman precauciones especiales para impedir que el cáncer se disemine durante la cirugía. Exponer el cáncer al aire durante la cirugía no causa que se disemine la enfermedad.

La radioterapia usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas en un área determinada. La radiación puede administrarse en forma externa por medio de una máquina que apunta la radiación al área del tumor. También se puede administrar internamente; agujas, semillas, alambres o catéteres que contienen una sustancia radioactiva se implantan cerca del cáncer. Los tratamientos de radiación no causan dolor. Los efectos secundarios son ordinariamente temporales y la mayoría pueden tratarse y controlarse. Es posible que los pacientes se sientan muy cansados, especialmente en las últimas semanas del tratamiento. La radioterapia puede causar también la disminución del número de glóbulos blancos en la sangre, los cuales ayudan a proteger el cuerpo contra la infección. Con radiación externa, es también común perder el pelo temporalmente en el área tratada y que la piel se ponga roja, reseca, sensible y con comezón.
No hay riesgo de exposición a la radiación al tener contacto con un paciente que está recibiendo radioterapia externa. La radiación externa no causa que el cuerpo se haga radiactivo. Con radiación interna (también llamada radiación de implante), el paciente puede necesitar quedarse en el hospital separado de otra gente mientras el nivel de radiación es más elevado. Los implantes pueden ser permanentes o temporales. La cantidad de radiación en un implante permanente disminuye a un nivel seguro antes de que la persona salga del hospital. Con un implante temporal, una vez que se retira el implante, no hay radiactividad en el cuerpo.

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir células cancerosas en todo el cuerpo. Las células sanas también pueden ser dañadas, especialmente las que se dividen rápidamente. El médico puede usar un fármaco o una combinación de fármacos. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen principalmente de los fármacos y de la dosis que recibe el paciente. La pérdida de pelo es un efecto secundario común de la quimioterapia; sin embargo, no todos los fármacos contra el cáncer causan pérdida de pelo. Los fármacos anticancerosos pueden también causar fatiga temporal, pérdida del apetito, nauseas y vómitos, diarrea, o llagas en la boca y labios. Los fármacos para impedir o reducir las nauseas y vómitos pueden ayudar con algunos de estos efectos secundarios. Las células normales generalmente se recuperan cuando ha terminado la quimioterapia, por lo que la mayoría de los efectos secundarios desaparecen gradualmente después de que termina el tratamiento.

La terapia hormonal se usa para tratar ciertos canceres que dependen de hormonas para su crecimiento. La terapia hormonal impide que las células cancerosas utilicen las hormonas que necesitan para crecer. Este tratamiento puede incluir el uso de fármacos que detienen la producción de ciertas hormonas o que cambian la forma como funcionan las hormonas. Otro tipo de terapia hormonal es la cirugía para extirpar los órganos que producen hormonas. Por ejemplo, los ovarios pueden ser extirpados para tratar el cáncer de seno. Los testículos pueden ser extirpados para tratar el cáncer de próstata.
La terapia hormonal puede causar un número de efectos secundarios. Los pacientes pueden sentirse cansados o retener líquidos, subir de peso, tener bochornos o sofocos, nauseas y vómitos, cambios de apetito y, en algunos casos, coágulos de sangre. La terapia hormonal puede causar también osteoporosis en mujeres premenopáusicas. Dependiendo del tipo de terapia hormonal que se use, estos efectos secundarios pueden ser temporales, durar mucho tiempo o ser permanentes.

La terapia biológica utiliza directa o indirectamente el sistema inmune del cuerpo para combatir la enfermedad y puede aminorar algunos de los efectos secundarios del tratamiento contra el cáncer. Los anticuerpos monoclonales, el interferón, la interleucina-2 y los factores estimulantes de colonias son algunos tipos de terapia biológica.
Los efectos secundarios causados por la terapia biológica varían con el tratamiento específico. En general, estos tratamientos tienden a causar síntomas parecidos a los de la gripe, como escalofríos, fiebre, dolor de músculos, debilidad, pérdida de apetito, nauseas, vómitos y diarrea. Los pacientes pueden también sangrar o magullarse con facilidad, tener erupciones de la piel o inflamación. Estos problemas pueden ser graves, pero desaparecen cuando termina el tratamiento.

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  1. ¿Causa siempre dolor el cáncer?

Tener cáncer no siempre significa tener dolor. Que un paciente tenga o no dolor puede depender del tipo de cáncer, de la extensión de la enfermedad y de la tolerancia del paciente al dolor. La mayoría de las veces, el dolor ocurre cuando el cáncer crece y presiona contra los huesos, órganos y nervios. El dolor puede ser también un efecto secundario del tratamiento. Sin embargo, el dolor puede aliviarse o aminorarse generalmente con medicamentos que requieren receta o con fármacos recomendados por el médico pero que no necesitan receta. Otras formas de reducir el dolor, como son los ejercicios de relajación, pueden también ser útiles. No se debe aceptar el dolor como algo que no se puede evitar por el hecho de tener cáncer. Es importante que los pacientes hablen del dolor para que se tomen las medidas necesarias para ayudar a aliviarlo. El miedo de hacerse adicto o de perder el control no debe impedir que los pacientes tomen medicamentos para el dolor. Los pacientes que toman medicamentos para el dolor causado por el cáncer, según lo ordene el médico, rara vez se hacen adictos a ellos. Además, si el paciente tiene efectos secundarios problemáticos, el cambio de dosis o de tipo de medicamento puede ayudar generalmente.

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Obesidad y cáncer: preguntas y respuestas

  1. ¿Qué es la obesidad?

Las personas obesas tienen una proporción anormalmente elevada y nociva de grasa en el cuerpo. Para medir la obesidad, los investigadores usan ordinariamente una fórmula que se basa en el peso y la estatura, lo cual se conoce como índice de masa corporal (IMC). El índice de masa corporal es la relación de peso (en kilogramos) a estatura (en metros) al cuadrado. El índice de masa corporal proporciona una medida más exacta de obesidad o de exceso de peso que el peso solo.
Las pautas establecidas por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) ponen a los adultos de 20 años y más en una de las cuatro categorías basándose en su índice de masa corporal (1):


menor que 18,5

Peso bajo

mayor que 30

Obesidad

Las tablas siguientes (ya sea en kilos y centímetros o libras y pies) pueden usarse para determinar la categoría del índice de masa corporal. (Encuentre la altura y siga sobre el mismo renglón hasta llegar al peso correspondiente).

Body Mass Index Chart, Adults 20 and Over Image

s
Comparados con la gente de la categoría de peso normal, quienes tienen exceso de peso o son obesos tienen un riesgo mayor de muchas enfermedades, incluyendo diabetes, presión arterial alta, enfermedades cardiovasculares, ataque cerebral y algunos canceres. La obesidad reduce la expectativa de vida.

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  1. ¿Qué tan comunes son el exceso de peso o la obesidad?

Los resultados de la Encuesta Nacional de 1999 a 2000 de Análsis de Nutrición y Salud, 1999–2000 National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), indican que aproximadamente un 64 por ciento de adultos de los Estados Unidos tienen exceso de peso o son obesos (2). Esto representa un aumento de 8 puntos de porcentaje comparados con los cálculos de una encuesta anterior (NHANES III 1988–1994).
Casi una tercera parte de todos los adultos están clasificados ahora como obesos. Esto refleja un aumento de 7,6 puntos de porcentaje desde 1994 (2). Los datos indican que 31 por ciento de los adultos de 20 años y más, casi 59 millones de personas, tienen un índice de masa corporal de 30 o más, comparados con 23 por ciento en 1994.
Además, el porcentaje de niños con exceso de peso sigue aumentando. Entre niños y adolescentes de 6 a 19 años, 15 por ciento (casi 9 millones) tienen exceso de peso de acuerdo a los datos de 1999–2000, o tres veces la proporción de 1980 (3).

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  1. ¿Qué causa obesidad?
  2. Los expertos han concluido que las causas principales de la obesidad son el estilo de vida sedentario y el consumo excesivo de alimentos ricos en calorías (4):

    • Estilo de vida sedentario —Los investigadores han encontrado una fuerte correlación entre la falta de actividad física y la obesidad (4, 5).
    • Dieta —Una dieta rica en calorías o grasas parece ser un factor importante de obesidad (6).

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  3. ¿Qué han aprendido los científicos acerca de la relación entre la obesidad y el cáncer?

En 2001, los expertos concluyeron que los canceres de colon, seno (posmenopáusico), endometrio (el revestimiento del útero), riñón y esófago están relacionados con la obesidad. Algunos estudios han también indicado que existen enlaces entre la obesidad y los canceres de vesícula biliar, ovarios y páncreas (4).
La obesidad y la inactividad física pueden ser responsables de un 25 a un 30 por ciento de varios canceres principales: colon, seno (posmenopáusico), endometrio, riñón y cáncer de esófago (4).
Evitar subir de peso puede reducir el riesgo de muchos canceres. Los expertos recomiendan que uno establezca la costumbre de comer sanamente y de tener actividad física cuando se es joven para evitar el exceso de peso y la obesidad. A quienes ya tienen exceso de peso o son obesos se les recomienda que eviten subir más de peso y que bajen de peso por medio de una dieta baja en calorías y de ejercicio. Aun bajar de peso sólo un 5 o 10 por ciento del peso total puede proporcionar beneficios para la salud (4).

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  1. ¿Cuántas personas padecen de cáncer por exceso de peso o por ser obesas? ¿Cuántas mueren?

En 2002, se calculó que cerca de 41.000 nuevos casos de cáncer en los Estados Unidos se debieron a la obesidad. Esto quiere decir que cerca de 3,2 por ciento de todos los casos nuevos de cáncer estaban relacionados con la obesidad (7).
Un informe reciente calculó que, en los Estados Unidos, 14 por ciento de las muertes por cáncer en hombres y 20 por ciento de las muertes en mujeres se debieron al exceso de peso y a la obesidad (8).

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de seno?

El efecto de la obesidad sobre el riesgo de cáncer de seno depende del estado menopáusico de la mujer. Antes de la menopausia, las mujeres obesas tienen un riesgo menor de padecer cáncer de seno que las mujeres de peso saludable (4, 9, 10, 11, 12). Sin embargo, después de la menopausia, las mujeres obesas tienen 1,5 veces el riesgo de mujeres de peso saludable (9, 10, 13, 14).
Las mujeres obesas tienen también un riesgo mayor de morir por cáncer de seno después de la menopausia comparadas con mujeres delgadas (4, 11, 15, 16). Los científicos calculan que cerca de 11.000 a 18.000 muertes por año por cáncer de seno en mujeres estadounidenses mayores de 50 años podrían evitarse si las mujeres pudieran mantener un IMC abajo de 25 durante toda su vida adulta (16).
La obesidad parece aumentar el riesgo de cáncer de seno sólo entre mujeres posmenopáusicas que no usan hormonas para la menopausia. De las mujeres que usan hormonas para la menopausia, no existe una diferencia importante en el riesgo de cáncer de seno entre las mujeres obesas y las de peso saludable (4, 9, 11, 17).
Tanto el riesgo mayor de padecer cáncer de seno como morir por él después de la menopausia se cree que se deben a los niveles más altos de estrógeno en las mujeres obesas (18). Antes de la menopausia, los ovarios son la fuente principal de estrógeno. Sin embargo, el estrógeno se produce también en tejido graso y, después de la menopausia, cuando los ovarios dejan de producir hormonas, el tejido graso pasa a ser la fuente más importante de estrógeno (14). Los niveles de estrógeno en mujeres posmenopáusicas son 50 a 100 por ciento más elevados entre mujeres pesadas que entre mujeres delgadas (11). Los tejidos sensibles al estrógeno están expuestos por lo tanto a más estímulo de estrógeno en mujeres pesadas, lo que lleva a un crecimiento más rápido de tumores de seno que responden al estrógeno.

Otro factor relacionado con tasas de mortalidad más elevadas por cáncer de seno en mujeres obesas es que el cáncer de seno es más posible que se detecte en una etapa más tardía en mujeres obesas que en mujeres delgadas. Esto es porque la detección de un tumor de seno es más difícil en mujeres obesas que en mujeres delgadas (12).
Los estudios de obesidad y cáncer de seno en mujeres de minorías en Estados Unidos han sido limitados. Existe alguna evidencia que, entre mujeres afroamericanas, el riesgo relacionado con la obesidad puede estar ausente o ser menor que el de otras poblaciones (19, 20, 21). Sin embargo, un informe reciente indicó que las mujeres afroamericanas con un IMC elevado tienen más probabilidad de estar en una etapa avanzada de cáncer de seno al momento del diagnóstico (22). Otro informe indicó que mujeres blancas hispanas obesas tenían una probabilidad dos veces mayor de padecer cáncer de seno que las mujeres hispanas no obesas, pero los investigadores no detectaron una diferencia en el riesgo de mujeres hispanas obesas antes y después de la menopausia (23).
Se ha encontrado que subir de peso durante la vida adulta es el indicador más consistente y más fuerte de riesgo de cáncer de seno en estudios en los que se ha examinado (4, 10, 11, 24).
La distribución de la grasa en el cuerpo puede afectar también el riesgo de cáncer de seno. Las mujeres que tienen una gran cantidad de grasa en el abdomen tienen un riesgo mayor de cáncer de seno que aquéllas cuya grasa está distribuida sobre las caderas, las nalgas y las extremidades inferiores (13, 25, 26). Los resultados de estudios sobre el efecto de grasa abdominal son menos consistentes que los estudios sobre el aumento de peso o sobre el IMC.

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de útero?

La obesidad ha sido relacionada consistentemente con el cáncer de útero (de endometrio). Las mujeres obesas tienen de dos a cuatro veces mayor riesgo de padecer la enfermedad que las mujeres de un peso saludable, sin importar el estado de menopausia (4, 27, 28, 29, 30). También se ha demostrado un riesgo mayor entre mujeres con exceso de peso (28, 30). Se ha calculado que la obesidad es responsable de cerca de 40 por ciento de los casos de cáncer de endometrio en sociedades opulentas (31).
No es claro por qué la obesidad es un factor de riesgo de cáncer de endometrio; sin embargo, se ha sugerido que la exposición durante toda la vida a las hormonas y los niveles elevados de estrógeno e insulina en mujeres obesas pueden ser factores contribuyentes (4, 27, 28, 29, 32).

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de colon?

El cáncer de colon ocurre con más frecuencia en gente obesa que en gente con peso saludable (4, 33, 34, 35, 36, 37). Se ha reportado consistentemente un riesgo mayor de cáncer de colon en hombres con índices de masa corporal elevados (34, 37, 38). La relación entre el IMC y el riesgo en mujeres, sin embargo, se ha encontrado que es más débil (4, 34, 38) o que no existe (39).
Al contrario del cáncer de seno y de endometrio, el estrógeno parece ser protector para cáncer de colon en mujeres en general (40). Sin embargo, la obesidad y el estado de estrógeno también interactúan en su influencia sobre el riesgo de cáncer de colon. Las mujeres con un alto índice de masa corporal que son premenopáusicas o posmenopáusicas y que toman estrógenos tienen un riesgo mayor de cáncer de colon semejante al que se ve en hombres con un alto índice de masa corporal. Por el contrario, mujeres con un alto IMC que han pasado por la menopausia y que no toman estrógenos no tienen un riesgo mayor de cáncer de colon (41).
Existe alguna evidencia de que la obesidad abdominal puede ser más importante en el riesgo de cáncer de colon (37, 38). En hombres, un índice de masa corporal tiende a estar relacionado con grasa en el abdomen. En mujeres, es más probable que la grasa esté distribuida en las caderas, muslos y nalgas. De esta manera, dos medidas de grasa abdominal: relación de cintura a cadera o circunferencia de la cintura, pueden ser mejores indicadores de riesgo de cáncer de colon. Sin embargo, pocos estudios han comparado hasta ahora las relaciones cintura a cadera con el riesgo de cáncer de colon en mujeres. Un estudio que sí encontró un riesgo mayor de cáncer de colon entre mujeres con proporciones de cintura a cadera encontró que la relación estaba presente sólo entre mujeres inactivas, sugiriendo que altos niveles de actividad física pueden contrarrestar los efectos de mayor grasa abdominal (42).
Se han propuesto algunos mecanismos para el efecto adverso de la obesidad en el riesgo de cáncer de colon. Una de las principales hipótesis es que los niveles elevados de insulina o de los factores de crecimiento relacionados con la insulina en la gente obesa podrían promover el desarrollo de tumores (4, 43, 44).

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de riñón?

Estudios han encontrado con consistencia un enlace entre un tipo de cáncer de riñón (carcinoma de células renales) y la obesidad en mujeres (4, 30, 45, 46, 47, 48); habiendo algunos estudios encontrado que el riesgo entre mujeres obesas es dos a cuatro veces mayor que el riesgo de mujeres con peso saludable.
Los resultados de estudios que incluyen a hombres han sido más variables, yendo desde una relación semejante a la que se ve en mujeres (30, 46, 49), a una relación débil (48, 50, 51), o a ninguna relación (45). Un meta-análisis, (en donde varios estudios se combinan en un informe único) el cual encontró una relación igual de riesgo entre hombres y mujeres, calculó que el riesgo de cáncer de riñón es 36 por ciento más alto en una persona con exceso de peso y 84 por ciento más alto en una persona obesa comparadas con personas de peso saludable (52).
Los mecanismos por los que la obesidad puede aumentar el riesgo de cáncer de células renales no se entienden bien. Una mayor exposición a los esteroides sexuales, estrógeno y andrógeno, es un mecanismo posible (4).

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de esófago o de estómago?

Los individuos con exceso de peso y obesos tienen dos veces más probabilidad que las personas con peso saludable de padecer un tipo de cáncer de esófago llamado adenocarcinoma de esófago (4, 53, 54, 55, 56). Se ha encontrado un aumento menor en el riesgo de cáncer del cardias gástrico, un tipo de cáncer de estómago que empieza en el área del estómago próxima al esófago (54, 55, 56, 57). La mayoría de los estudios no han observado aumentos en el riesgo con obesidad en otro tipo de cáncer de esófago: cáncer de células escamosas. Un riesgo mayor de adenocarcinoma de esófago también se ha relacionado con un aumento de peso, fumar, y tener menos de 59 años de edad (54, 57).
Los mecanismos por los que la obesidad aumenta el riesgo de adenocarcinoma de esófago y del cardias gástrico no se entienden bien. Uno de los mecanismos principales que se proponen ha sido que los aumentos del reflujo gástrico debido a la obesidad pueden aumentar el riesgo. Sin embargo, en los pocos estudios que han examinado este asunto, el riesgo relacionado con el IMC era semejante para quienes tenían reflujo gástrico o no (56).

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  1. ¿Aumenta la obesidad el riesgo de cáncer de próstata?

De más de 35 estudios sobre el riesgo de cáncer de próstata, la mayoría concluyen que no hay una relación con la obesidad (4, 44, 58, 59, 60). Algunos reportan que los hombres obesos tienen un riesgo mayor que los hombres de peso saludable, particularmente para tumores más agresivos (61, 62, 63). Un estudio encontró un mayor riesgo entre hombres con proporciones elevadas de cintura a caderas, lo cual sugiere que la grasa abdominal podría ser una medida más apropiada de tamaño del cuerpo en relación con el cáncer de próstata (64).
Los estudios que examinan el IMC y la mortalidad por cáncer de próstata han tenido resultados conflictivos (8, 65, 66).
A pesar de la falta de relación entre la obesidad y la incidencia de cáncer de próstata, algunos estudios han examinado factores biológicos potenciales que están relacionados con la obesidad, como los factores de crecimiento relacionados con la insulina, leptina y otras hormonas. Los resultados de estos estudios son inconsistentes pero, generalmente, el riesgo se ha relacionado a hombres con niveles más altos de leptina (67), insulina (68), y IGF–1 (factor-1 de crecimiento como la insulina) (69).

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  1. ¿Existe alguna evidencia de que la obesidad está relacionada con el cáncer de vesícula biliar, de ovarios o de páncreas?

Se ha encontrado un riesgo mayor de cáncer de vesícula biliar relacionado con la obesidad, especialmente entre mujeres (70, 71, 72). Esto puede deberse a la frecuencia más alta de cálculos en la vesícula en individuos obesos, ya que los cálculos son considerados como un factor fuerte de riesgo de cáncer de vesícula biliar. Sin embargo, no existe suficiente evidencia para sacar conclusiones firmes.
No es claro si la obesidad afecta el riesgo de cáncer de ovarios. Algunos estudios reportan un riesgo mayor entre mujeres obesas (73, 74, 75), mientras que otros no han encontrado una relación (76, 77). Un informe reciente encontró un riesgo mayor en mujeres que tenían exceso de peso o eran obesas en la adolescencia o de adultas jóvenes; no se encontró un riesgo mayor en mujeres obesas de más edad (78).
Estudios que evalúan la relación entre la obesidad y el cáncer de páncreas han sido inconsistentes (79, 80, 81, 82). Un estudio reciente encontró que la obesidad aumenta el riesgo de cáncer de páncreas sólo en aquellos que no son activos físicamente (80). Un meta-análisis reciente reportó que la gente obesa tiene un riesgo 19 por ciento mayor de cáncer de páncreas que quienes tienen un IMC saludable. Los resultados, sin embargo, no fueron conclusivos (83).

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  1. ¿Disminuye el riesgo de cáncer si se evita subir de peso?

La forma más conclusiva de probar si al evitar subir de peso disminuirá el riesgo de cáncer es mediante un estudio clínico controlado. En la actualidad, no ha habido estudios clínicos controlados sobre el efecto en el cáncer relacionado con evitar subir de peso. Sin embargo, muchos estudios de observación han indicado que evitando subir de peso disminuye el riesgo de canceres de colon, de seno (después de la menopausia), endometrio, riñón y de esófago. Existe evidencia limitada para canceres de tiroides, y no hay evidencia substancial para todos los otros canceres (4, 84).

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  1. ¿Disminuye el riesgo de cáncer si se baja de peso?

No existe suficiente evidencia de que bajar intencionalmente de peso afectará el riesgo de cáncer para ningún tipo de cáncer. Un número muy limitado de estudios de observación han examinado el efecto de bajar de peso, y unos pocos encontraron un riesgo menor de cáncer de seno en mujeres que han bajado de peso. Sin embargo, la mayoría de estos estudios no han podido evaluar si el bajar de peso fue intencional o estaba relacionado con otros problemas de salud (4, 24, 25, 85).
Un estudio reciente que examinó el efecto de bajar de peso intencionalmente encontró que las mujeres que experimentaron bajar de peso intencionalmente de 20 a más libras y que no tenían exceso de peso al presente tenían tasas de cáncer al nivel de mujeres sanas que nunca bajaron de peso. Sin embargo, episodios de pérdida de peso no intencionales no estuvieron relacionados con un menor riesgo de cáncer (86).

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  1. ¿Disminuye el riesgo de cáncer la actividad física regular?

No ha habido estudios clínicos controlados sobre el efecto de la actividad física regular en el riesgo de padecer cáncer. Sin embargo, estudios de observación han examinado la posible relación entre la actividad física y un riesgo menor de padecer cáncer de colon o de seno:

    • cáncer de colon: En 2002, una revisión mayor de estudios de observación encontró que la actividad física redujo el riesgo de cáncer de colon en un 50 por ciento. Esta reducción ocurrió aun con niveles moderados de actividad física (4). Por ejemplo, un estudio indicó que aun ejercicio moderado, como caminar vigorosamente 3 o 4 horas a la semana, puede hacer disminuir el riesgo de cáncer de colon (42).

Un número limitado de estudios han examinado el efecto de la actividad física en el riesgo de cáncer de colon tanto para gente delgada como para gente obesa. La mayoría de estos estudios han encontrado un efecto protector de la actividad física a través de todos los niveles de IMC (4).

    • cáncer de seno: El tipo de relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer de seno es algo diferente. La mayoría de los estudios sobre el cáncer de seno se han enfocado en las mujeres posmenopáusicas. Un estudio reciente de la Iniciativa para la Salud de la Mujer, Women's Health Initiative, encontró que la actividad física entre mujeres posmenopáusicas a un nivel de caminar cerca de 30 minutos al día estaba relacionado con una reducción de un 20 por ciento en el riesgo de cáncer de seno. Sin embargo, esta reducción en el riesgo era mayor entre mujeres que tenían un peso normal. Para estas mujeres, la actividad física estaba relacionada con un 37 por ciento de disminución en el riesgo. El efecto protector de la actividad física no se encontró entre mujeres obesas o con exceso de peso (87).

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  1. ¿Qué mecanismos biológicos se piensa que están implicados al explicar el enlace entre la obesidad y el cáncer?

El mecanismo biológico que explica en qué forma la obesidad aumenta el riesgo de cáncer puede ser diferente para canceres diferentes. (Vea las preguntas 6 a 11). No se conocen los mecanismos exactos de ninguno de los canceres. Sin embargo, los mecanismos posibles son las alteraciones de las hormonas sexuales (p. ej., estrógeno, progesterona y andrógenos), y la insulina y el IGF–1 en gente obesa que pueden ser responsables de su mayor riesgo para canceres de seno, endometrio y colon. La globulina que se liga a las hormonas sexuales, la proteína portadora principal de ciertas hormonas sexuales en el plasma, puede estar también implicada en el riesgo alterado para estos canceres en gente obesa (4, 32, 58, 88).

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  1. ¿Cuáles son las necesidades actuales de investigación?

Aunque ha habido investigación extensa en grandes poblaciones que se ha fijado en el enlace posible entre la obesidad y el cáncer, pocos estudios clínicos han estudiado el efecto del control de peso, actividad física y equilibrio de energía (las calorías que se consumen comparadas con las calorías que se gastan) sobre el cáncer. Para algunos canceres, como el cáncer de colon y de seno, no es claro si el riesgo mayor de cáncer en gente obesa se debe al peso en exceso; a una dieta elevada en grasa, en calorías; a falta de actividad física, o a una combinación de estos factores.
Varios reportes internacionales han concluido que el control de la epidemia de obesidad requiere inversiones substanciales por parte de muchos segmentos de la sociedad. Los esfuerzos para aumentar la actividad física y promover una alimentación saludable son necesarios en las familias, en las guarderías infantiles, escuelas y lugares de trabajo. Los esfuerzos de los servicios para la comunidad como asistencia sanitaria y educación pública son necesarios, así como sistemas de transporte que fomentan caminar y el uso de bicicletas (4).

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Los virus del papiloma humano y el cáncer: preguntas y respuestas

  1. ¿Qué son los virus del papiloma humano y cómo se transmiten?

Los virus del papiloma humano (VPH), o papilomavirus, son un grupo de más de 100 tipos de virus. Se les llama papilomavirus porque algunos tipos pueden causar verrugas o papilomas, los cuales son tumores benignos (no cancerosos). Los VPH que causan las verrugas comunes que crecen en las manos y en los pies son diferentes de los que causan tumores en la garganta o en el área genital. Algunos tipos de VPH están relacionados con ciertos tipos de cáncer (1). Se les llama virus del papiloma humano oncogénicos o carcinogénicos de alto riesgo.
Entre los más de 100 tipos de VPH, más de 30 pueden transmitirse de una persona a otra por medio de contacto sexual. Aunque los VPH son transmitidos generalmente por contacto sexual, los médicos no pueden decir con certeza cuándo ocurrió la infección. La mayoría de las infecciones de VPH aparecen sin síntomas, y desaparecen sin tratamiento alguno en el transcurso de unos pocos años. Sin embargo, algunas veces, la infección por VPH permanece por muchos años, causando o no anormalidades en las células.

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  1. ¿Qué son verrugas genitales?

Algunos tipos de VPH pueden producir verrugas en los genitales, en el ano, o cerca de éstos. Las verrugas genitales (técnicamente conocidas como condilomas acuminados) están relacionadas generalmente con dos tipos de virus del papiloma humano, el VPH–6 y el VPH–11. Las verrugas pueden aparecer varias semanas después del contacto sexual con una persona que esté infectada con VPH, o es posible que se tarden varios meses o años en aparecer; o, tal vez, puede ser que nunca aparezcan. Los VPH pueden también causar tumores planos anormales en el área genital y en el cuello del útero o cérvix (la parte inferior del útero que se extiende a la vagina). Sin embargo, las infecciones de VPH generalmente no causan síntomas.

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  1. ¿Cuál es la relación entre la infección por virus del papiloma humano y el cáncer?

Los VPH se consideran ahora como la causa principal de cáncer cervical. Anualmente, el cáncer cervical afecta a cerca de medio millón de mujeres en el mundo, y cobra 250 000 vidas. Los estudios sugieren también que los VPH pueden desempeñar un papel en los canceres de ano, vulva, vagina y algunos canceres de orofaringe (la parte central de la garganta que incluye el paladar blando, la base de la lengua y las amígdalas) (1). Los datos de varios estudios sugieren también que la infección por VPH representa un factor de riesgo para el cáncer de pene.

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  1. ¿Existen tipos específicos de VPH que están relacionados con el cáncer?

Algunos tipos de virus del papiloma humano se conocen como virus de "bajo riesgo" porque rara vez se convierten en cáncer. Los VPH que tienen más probabilidades de convertirse en cáncer se conocen como virus de "alto riesgo". Tanto los virus de alto riesgo como los de bajo riesgo pueden causar el crecimiento de células anormales, pero generalmente sólo los tipos de VPH de alto riesgo pueden resultar en cáncer. Los VPH de alto riesgo que se transmiten por contacto sexual son los tipos 16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 56, 58, 59, 68, 69 y posiblemente algunos otros. Estos tipos de VPH de alto riesgo causan tumores que son, por lo general, planos y casi invisibles, comparados con las verrugas causadas por los VPH–6 y VPH–11. Es importante mencionar, sin embargo, que la mayoría de las infecciones de VPH de alto riesgo desaparecen por sí solas y no causan cáncer (2).

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  1. ¿Cuáles son los factores de riesgo para la infección por VPH y el cáncer cervical?

Tener muchas parejas sexuales es un factor de riesgo para la infección por VPH. Aunque la mayoría de las infecciones por VPH desaparecen por sí solas sin causar algún tipo de anormalidad, la infección por los tipos de VPH de alto riesgo aumenta la posibilidad de que anormalidades leves se conviertan en más graves o en cáncer cervical. Sin embargo, entre las mujeres que sufren cambios anormales en las células por un tipo de alto riesgo de VPH, solo un pequeño porcentaje presentaría cáncer cervical si no se extirparan las células anormales. Los estudios sugieren que el hecho de que una mujer padezca cáncer cervical depende de una variedad de factores que actúan juntos con los VPH de alto riesgo. Los factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer cervical en mujeres infectadas con VPH incluyen fumar y tener muchos hijos (3).

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  1. ¿Se puede prevenir la infección por virus del papiloma humano?

La manera más segura de eliminar el riesgo de una infección genital por VPH es evitar cualquier tipo de contacto genital con otro individuo.
Para aquellas personas que optan por ser activas sexualmente, una relación a largo plazo, mutuamente monógama con una pareja no infectada es la estrategia con más posibilidades de prevenir la infección genital de VPH. Sin embargo, es difícil determinar si la pareja que ha sido sexualmente activa en el pasado está infectada actualmente con el virus.
La infección por VPH puede ocurrir tanto en las áreas genitales de los hombres como de las mujeres que están cubiertas por un condón de látex, así como en las que no están cubiertas. Aunque no se conoce el efecto de los condones en la prevención de la infección por VPH, el uso de condones ha sido asociado con una tasa más baja de incidencia de cáncer cervical.

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  1. ¿Cómo se detectan las infecciones de VPH?

El análisis de las muestras de células cervicales o de cuello uterino es una forma efectiva de identificar los tipos de VPH de alto riesgo que pudieran estar presentes. La FDA ha aprobado una prueba para VPH como un seguimiento para las mujeres que tengan un resultado ambiguo en la prueba de Papanicolaou (una prueba de detección para detectar cambios en las células cervicales y, para las mujeres mayores de 30 años de edad, como examen selectivo de detección de cáncer cervical). Esta prueba de VPH puede identificar 13 de los tipos de VPH de alto riesgo que están relacionados con la presencia de cáncer cervical. Esta prueba, la cual busca el ADN viral, se realiza al recoger células del cérvix y enviarlas al laboratorio para analizarlas. La prueba puede detectar los tipos de VPH de alto riesgo aun antes de que haya cualquier cambio visible conclusivo en las células cervicales. Actualmente, no hay exámenes aprobados para detectar la infección por VPH en los hombres.

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  1. ¿Cómo se clasifican las anormalidades de las células cervicales?

La prueba de Papanicolaou se usa para detectar células anormales del cérvix. La prueba comprende la recolección de células cervicales y su análisis al microscopio. Se han usado varios términos para describir las células anormales que se pueden ver en las pruebas de Papanicolaou.
El sistema principal que se usa para informar sobre los resultados de las pruebas de Papanicolaou es el Sistema Bethesda. En este sistema, las muestras que tienen células anormales se dividen en las siguientes categorías:

    • ASC—células escamosas atípicas. Las células escamosas son las células delgadas y planas, que forman la superficie del cérvix. El Sistema Bethesda divide esta categoría en dos grupos:
      1. ASC–US—células escamosas atípicas de significado indeterminado. Las células escamosas no aparecen completamente normales, pero los médicos están inciertos sobre el significado de los cambios en las células. Algunas veces los cambios están relacionados con la infección por VPH. Una prueba de VPH se puede hacer para aclarar lo que se ha descubierto.
      2. ASC–H—las células escamosas atípicas no pueden excluir una anormalidad intraepitelial escamosa de alto grado. Intraepitelial se refiere a la capa de células que forman la superficie del cérvix. Las células no aparecen normales, pero los médicos están inciertos sobre el significado de los cambios en las células. ASC–H puede ser que represente un riesgo mayor de ser precanceroso comparado con ASC–US.
    • AGC—células glandulares atípicas. Las células glandulares son células que producen mucosidad y se encuentran en el canal endocervical (la abertura en el centro del cérvix) o en el revestimiento del útero. Las células glandulares no aparecen normales, pero los médicos están inciertos sobre el significado de los cambios en las células.
    • AIS—adenocarcinoma endocervical in situ. Células precancerosas que se encuentran en el tejido glandular.
    • LSIL—lesión escamosa intraepitelial de bajo grado. De bajo grado significa que hay cambios iniciales en el tamaño y la forma de las células. La palabra lesión se refiere a un área de tejido anormal. LSIL se consideran anormalidades leves causadas por la infección por VPH y son una afección común, especialmente entre las mujeres jóvenes. La mayoría de las LSIL regresan a su estado normal después de algunos meses o pocos años.
    • HSIL—lesión escamosa intraepitelial de alto grado. Alto grado significa que las células se ven muy diferentes en tamaño y forma de las células normales. Las HSIL son anormalidades más graves y pueden eventualmente resultar en cáncer si no se tratan.

Los resultados de la prueba de Papanicolaou pueden también explicarse usando un conjunto más antiguo de categorías llamado "escala de displasia." Displasia es un término que se usa para describir células anormales. Aunque la displasia no es cáncer, se puede convertir en cáncer de cérvix en etapa muy inicial. Las células se ven anormales al microscopio, pero no invaden el tejido sano en su alrededor.
Hay cuatro grados de displasia: leve, moderada, grave y carcinoma in situ. Carcinoma in situ es un estado precanceroso que comprende solo la capa de células en la superficie del cérvix, pero no se ha diseminado a los tejidos cercanos. En el Sistema Bethesda, la displasia leve está clasificada como LSIL; displasia moderada o grave y carcinoma in situ están combinados dentro de HSIL.
Neoplasia intraepitelial cervical (CIN, siglas en inglés) es otro término que se usa algunas veces para describir resultados anormales en los tejidos. Neoplasia significa un crecimiento anormal de células. El término CIN junto con un número (1, 2 ó 3) describe qué tanto del grosor del revestimiento del cérvix contiene células anormales. CIN–3 se considera un estado precanceroso que incluye carcinoma in situ.

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  1. ¿Qué pruebas se usan para detectar y diagnosticar los estados precancerosos del cérvix?

La prueba de Papanicolaou es la forma estándar para identificar cualquier cambio celular del cérvix. La prueba de Papanicolaou se hace generalmente como parte de un examen ginecológico. Se recomienda que las mujeres tengan una prueba de Papanicolaou al menos una vez cada 3 años, comenzando alrededor de 3 años después de que hayan empezado a tener coito, pero no después de los 21 años de edad.
Ya que la prueba de VPH puede detectar los tipos de VPH de alto riesgo en las células del cérvix, la FDA la aprobó como una adición útil a la prueba de Papanicolaou para ayudar a los proveedores de servicios sanitarios a decidir cuáles mujeres con ASC–US necesitan exámenes adicionales, tales como la colposcopia y biopsia de cualquier área anormal. (La colposcopia es un procedimiento en el que se usa un instrumento luminoso, de aumento, llamado colposcopio para examinar la vagina y el cérvix. La biopsia es la extracción de un pedazo pequeño de tejido para diagnosticarlo). Además, la prueba de VPH puede ser una adición útil a la prueba de Papanicolaou para los exámenes selectivos generales de detección de mujeres de 30 años o más.

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  1. ¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la infección por VPH?

Aunque actualmente no hay una cura médica para la infección por los virus del papiloma, las lesiones y verrugas causadas por estos virus se pueden tratar. Los métodos usados comúnmente para tratar las lesiones son la criocirugía (congelamiento que destruye el tejido), el procedimiento de escisión electroquirúrgica con asa (LEEP, siglas en inglés, en el que se extirpa tejido usando un aro de alambre caliente) y la cirugía convencional. Tratamientos similares pueden usarse para las verrugas genitales externas. Además, pueden administrarse algunos medicamentos para tratar las mismas

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Etapa del cáncer: preguntas y respuestas

  • ¿Qué es la estadificación?

La estadificación describe la extensión o gravedad del cáncer que aqueja a un individuo en base a la extensión del tumor original (primario) y la extensión de la diseminación en el cuerpo. La estadificación es importante:

    • La estadificación ayuda al médico a planear el tratamiento de una persona.
    • La etapa o estadio puede usarse para estimar el pronóstico de una persona (el resultado o curso posible de la enfermedad).
    • Conocer la etapa es importante para identificar estudios clínicos (estudios de investigación) que puedan ser adecuados para un paciente en particular.

La estadificación ayuda a investigadores y proveedores de servicios para la salud a intercambiar información sobre los pacientes. También les proporciona un lenguaje común para evaluar los resultados de estudios clínicos y comparar los resultados de estudios diferentes.

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  • ¿Cuál es la base de la estadificación?

La estadificación se basa en los conocimientos que se tienen del desarrollo del cáncer. Las células cancerosas se dividen y crecen sin orden ni control para formar una masa de tejido que se llama tumor. Conforme crece el tumor, puede invadir órganos y tejidos cercanos. Las células cancerosas pueden también desprenderse del tumor y entrar en el torrente sanguíneo o en el sistema linfático. Al moverse por el torrente sanguíneo o por el sistema linfático, el cáncer puede diseminarse desde el sitio primario para formar nuevos tumores en otros órganos. Cuando el cáncer se disemina, se llama metástasis.

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  • ¿Cuáles son los elementos comunes de los sistemas de estadificación?

Los sistemas de estadificación han evolucionado con el tiempo y siguen cambiando a medida que los científicos aprenden más sobre el cáncer. Algunos sistemas de estadificación cubren muchos tipos de cáncer; otros se enfocan en un tipo particular. Los elementos comunes que se consideran en la mayoría de los sistemas de estadificación son:

    • Sitio del tumor primario,
    • Tamaño y número de tumores,
    • Complicación de ganglios linfáticos (diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos),
    • Tipo de célula y grado* del tumor (qué tanto se parecen las células cancerosas al tejido normal), y
    • Presencia o ausencia de metástasis.

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    • ¿Qué es el sistema TNM?

    El sistema TNM es uno de los sistemas de estadificación más comúnmente usados. Este sistema ha sido aceptado por la International Union Against cáncer (UICC) y el American Joint Committee on cáncer (AJCC). La mayoría de los establecimientos médicos usan el sistema TNM como método principal de reportar sobre el cáncer. PDQ®, el banco de datos global sobre cáncer del Instituto Nacional del cáncer, también usa el sistema TNM.
    El sistema TNM está basado en la extensión del tumor (T), la extensión de la diseminación a los ganglios linfáticos (N), y la presencia de metástasis (M). Un número se añade a cada letra para indicar el tamaño o extensión del tumor y la extensión de la diseminación.

    Tumor primario (T)


    TX

    El tumor primario no puede ser evaluado

    T0

    No hay evidencia de tumor primario

    Tis

    Carcinoma in situ (cáncer inicial que no se ha
    diseminado a tejidos vecinos)

    T1, T2, T3, T4

    Tamaño y/o extensión del tumor primario

    Ganglios linfáticos regionales (N)


    NX

    No es posible evaluar los ganglios linfáticos regionales

    N0

    No existe complicación de ganglios linfáticos regionales (no se encontró cáncer en los ganglios linfáticos)

    N1, N2, N3

    Complicación de ganglios linfáticos regionales (número y/o extensión de diseminación)

    Metástasis distante (M)


    MX

    No es posible evaluar una metástasis distante

    M0

    No existe metástasis distante (el cáncer no se ha diseminado a otras partes del cuerpo)

    M1

    Metástasis distante (el cáncer se ha diseminado a partes distantes del cuerpo)

    Por ejemplo, cáncer de seno T3 N2 M0 se refiere a un tumor grande que se ha diseminado fuera del seno a ganglios linfáticos vecinos, pero no a otras partes del cuerpo. cáncer de próstata T2 N0 M0 significa que el tumor está localizado sólo en la próstata y no se ha diseminado a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo.
    Para muchos canceres, las combinaciones TNM corresponden a una etapa o estadio de cinco posibles. Los criterios para las etapas difieren para tipos diferentes de cáncer. Por ejemplo, el cáncer de vejiga T3 N0 M0 es etapa III; sin embargo, el cáncer de colon T3 N0 M0 es etapa o estadio II.


    Etapa o estadio

    Definición

    Etapa 0

    Carcinoma in situ (cáncer inicial que está presente sólo en la capa de células en donde empezó).

    Etapa I, Etapa II y Etapa III

    Los números más altos indican enfermedad más extensa: tamaño mayor del tumor y/o diseminación del cáncer a ganglios linfáticos vecinos y/o a órganos adyacentes al tumor primario.

    Etapa IV

    El cáncer se ha diseminado a otro órgano.

    La pregunta 7 describe las fuentes de información adicional sobre estadificación para tipos específicos de cáncer.

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    • ¿Se usa la clasificación TNM para todos los canceres?

    La mayoría de los canceres tienen designaciones TNM, pero algunos no. Por ejemplo, los canceres de cerebro y de médula espinal se clasifican de acuerdo a su tipo de célula y grado. Sistemas diferentes de estadificación se usan también para muchos canceres de la sangre o de la médula ósea, como el linfoma. La clasificación de estadificación de Ann Arbor se usa comúnmente para estadificar linfomas y ha sido adoptada tanto por la AJCC como por la UICC. Sin embargo, otros canceres de la sangre o de la médula ósea, incluyendo la mayoría de los tipos de leucemia, no tienen un sistema definido de estadificación. Otro sistema de estadificación, desarrollado por la International Federation of Gynecology and Obstetrics, se usa para estadificar canceres de cérvix, útero, ovarios, vagina y vulva. Este sistema usa el formato TNM. Además, los canceres infantiles se estadifican usando ya sea el sistema TNM o los criterios de estadificación del Children’s Oncology Group, un grupo que lleva a cabo estudios clínicos pediátricos.
    Muchos registros de cáncer, como el Surveillance, Epidemiology, and End Results Program (SEER) del Instituto Nacional del cáncer, usan una estadificación concisa. Este sistema se usa para todo tipo de cáncer. Agrupa los casos de cáncer en cinco categorías principales:

    • In situ es cáncer que empieza y que está presente sólo en la capa de células en donde empezó.
    • Localizado es cáncer que se limita al órgano en donde empezó, sin evidencia de diseminación.
    • Regional es cáncer que se ha diseminado más allá del sitio original (primario) a ganglios linfáticos o a órganos y tejidos.
    • Distante es cáncer que se ha diseminado desde el sitio primario a órganos distantes o a ganglios linfáticos distantes.
    • Desconocido se usa para describir casos para los que no hay información suficiente que indique una etapa o estadio.

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    • ¿Qué clases de pruebas se usan para determinar el estadio o etapa?

    Las clases de pruebas usadas para estadificación dependen del tipo de cáncer. Las pruebas son las siguientes:

    • Exámenes físicos, los cuales se utilizan para reunir información sobre el cáncer. El doctor examina el cuerpo con la vista, con el tacto y con el oído buscando cualquier cosa que sea irregular. El examen físico puede mostrar el sitio y tamaño de los tumores y la diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos o a otros órganos.
    • Los estudios de imágenes producen imágenes de áreas internas del cuerpo. Estos estudios son herramientas importantes para determinar la etapa o estadio. Procedimientos tales como rayos X, escanogramas de tomografía computarizada (TAC), resonancia magnética y tomografía por emisión de positrones (TEP) pueden mostrar el sitio del cáncer, tamaño del tumor y si hay diseminación del cáncer.
    • Las pruebas de laboratorio son análisis de sangre, orina, de otros fluidos y tejidos que se extraen del cuerpo. Por ejemplo, análisis de funciones del hígado y marcadores de tumores (sustancias que se encuentran algunas veces en cantidades mayores si hay cáncer presente) pueden proporcionar información sobre el cáncer.
    • Los informes de patología pueden incluir información sobre el tamaño del tumor, el crecimiento del tumor dentro de otros tejidos u órganos, el tipo de células cancerosas y el grado del tumor (qué tanto se parecen las células cancerosas al tejido normal). Una biopsia (la remoción de células o tejidos para examinarlos al microscopio) puede efectuarse para proporcionar información para el reporte de patología. Informes de citología también describen los resultados de exámenes de células en los fluidos del cuerpo.
    • Los informes de cirugía reportan lo que se encontró durante la cirugía. Estos informes describen el tamaño y la apariencia del tumor e incluyen con frecuencia observaciones sobre ganglios linfáticos y órganos vecinos.

     

     

     

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    cáncer metastático: preguntas y respuestas

    • ¿Qué es el cáncer primario?

    El cáncer puede iniciarse en cualquier órgano o tejido del cuerpo. El tumor original se denomina cáncer primario o tumor primario. Casi siempre se nombra de acuerdo con la parte del cuerpo o el tipo de célula donde se inició.

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    • ¿Qué es la metástasis y cómo ocurre?

    Metástasis significa la diseminación del cáncer. Las células cancerosas pueden separarse de un tumor primario y entrar en el torrente sanguíneo o sistema linfático (sistema que produce, almacena y transporta las células que combaten las infecciones). Así es cómo las células cancerosas se diseminan a otras partes del cuerpo.
    Cuando las células cancerosas se diseminan y forman un tumor nuevo en un órgano distinto, el tumor nuevo se denomina tumor metastático. Las células de dicho tumor provienen del tumor original. Esto significa que, por ejemplo, si el cáncer de seno se disemina a los pulmones, el tumor metastático en el pulmón está compuesto por células cancerosas de seno (no células de pulmón). En este caso, la enfermedad en los pulmones es cáncer metastático de seno (no cáncer de pulmón). Si se examinan las células al microscopio, las células cancerosas metastáticas de seno se ven, por lo general, iguales a las células cancerosas de seno.

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    • ¿A dónde se disemina el cáncer?

    Las células cancerosas se pueden diseminar a casi cualquier parte del cuerpo. Las células cancerosas se diseminan frecuentemente a los ganglios linfáticos (masas redondeadas de tejido linfático) cerca del tumor primario (ganglios linfáticos regionales). Cuando esto ocurre, se dice que hay complicación de los ganglios linfáticos o una enfermedad regional. Al contrario, el cáncer que se disemina a otros órganos o a los ganglios linfáticos ubicados lejos del tumor primario se llama enfermedad metastática. Los médicos también se refieren a este tipo de cáncer como enfermedad distante.
    Los lugares más afectados por metástasis de tumores sólidos son los pulmones, los huesos, el hígado y el cerebro. Algunos canceres suelen diseminarse a ciertas partes del cuerpo. Por ejemplo, el cáncer de pulmón con frecuencia se disemina al cerebro o a los huesos, y el cáncer de colon tiende a diseminarse al hígado. El cáncer de próstata suele propagarse a los huesos, mientras que el cáncer de seno se disemina a los huesos, pulmones, hígado o cerebro. No obstante, cada uno de estos canceres puede diseminarse a otras partes del cuerpo también.
    Dado que las células sanguíneas viajan por todo el cuerpo, casi siempre las células de la leucemia, mieloma múltiple, y del linfoma no se han localizado cuando se diagnostica el paciente con cáncer. Las células del tumor se pueden encontrar en la sangre, en varios ganglios linfáticos o en otras partes del cuerpo como el hígado o los huesos. Este tipo de diseminación no se denomina metástasis.

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    • ¿Hay síntomas de cáncer metastático?

    Algunas personas que padecen cáncer metastático no tienen síntomas. El cáncer metastático se encuentra con rayos X y otras pruebas que se realizan por otras razones.
    Cuando los síntomas de cáncer metastático surgen, el tipo y la frecuencia de los síntomas dependen del tamaño y la ubicación de la metástasis. Por ejemplo, el cáncer que se disemina a los huesos suele cuasar dolor y puede llevar a fracturas. El cáncer que se disemina al cerebro puede causar varios síntomas, inclusive dolores de cabeza, convulsiones e inestabilidad. La falta de respiración puede ser una señal de que los pulmones están afectados. La hinchazón abdominal o ictericia (piel amarilla) pueden indicar que el cáncer se ha diseminado al hígado.
    Algunas veces se descubre que alguien padece cáncer primario después de que el tumor metastático causa síntomas. Por ejemplo, un hombre con cáncer de próstata que se ha diseminado a los huesos de la pelvis puede tener dolor en la parte inferior de la espalda (causado por el cáncer en los huesos) antes de que tenga síntomas por el tumor primario en la próstata.

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    • ¿Cómo sabe el médico si el cáncer es un tumor primario o metastático?

    Para determinar si un tumor es primario o metastático, un patólogo examina una muestra del tumor al microscopio. Por lo general, las células cancerosas se ven como versiones anormales de las células en el tejido donde se inició el cáncer. Tras la realización de pruebas diagnósticas especializadas, un patólogo casi siempre puede detectar el origen de las células cancerosas. Los marcadores o antígenos que se encuentran en las células cancerosas o sobre ellas pueden indicar el sitio primario del cáncer.
    Los canceres metastáticos se pueden encontrar antes o al mismo tiempo que se encuentra el tumor primario, o hasta meses o años después. Cuando se encuentra un tumor nuevo en un paciente que se ha sometido a tratamiento para el cáncer en el pasado, casi siempre es metástasis y no un tumor primario.

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    • ¿Es posible tener un tumor metastático y no padecer cáncer primario?

    No. Un tumor metastático siempre proviene de células cancerosas ubicadas en otra parte del cuerpo. En la mayoría de los casos, cuando un tumor metastático se encuentra primero, es posible encontrar el tumor primario. La búsqueda del tumor primario puede incluir pruebas de laboratorio, rayos X y otros procedimientos. Sin embargo, en unos pocos casos, un tumor metastático se diagnostica pero el tumor primario no se logra localizar, a pesar de haber realizado pruebas extensas. El patólogo sabe que el tumor es metastático porque las células no son como las del órgano o tejido en donde se encuentra el tumor. Los médicos se refieren al tumor primario como desconocido u oculto (escondido), y se dice que el paciente padece cáncer de origen primario desconocido (CUP). Gracias a que las técnicas diagnósticas están mejorando cada vez más, el número de casos de CUP está disminuyendo.

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    • ¿Cómo se trata el cáncer metastático?

    Cuando el cáncer ha tenido metástasis, se puede tratar con quimioterapia, radioterapia, terapia biológica, terapia hormonal, cirugía, criocirugía, o una combinación de éstas. El tipo de tratamiento que se escoge depende, por lo general, del tipo de cáncer primario, del tamaño y ubicación de la metástasis, así como de la edad y salud general del paciente, y del tipo de tratamientos que el paciente ha recibido en el pasado. A los pacientes con CUP, es posible ofrecerles tratamiento aunque no se haya localizado el tumor primario. El objetivo del tratamiento puede ser controlar el cáncer o aliviar los síntomas o los efectos secundarios del tratamiento.

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    • ¿Se están concibiendo nuevos tratamientos para el cáncer metastático?

    Sí, se están investigando muchos tratamientos nuevos para el cáncer. Para concebir tratamientos nuevos, el Instituto Nacional del cáncer patrocina estudios clínicos (estudios de investigación) realizados con la participación de pacientes que padecen cáncer en muchos hospitales, universidades, escuelas de medicina y centros oncológicos del país. Los estudios clínicos son un paso crítico hacia la mejora del tratamiento. Antes de que se recomiende un tratamiento nuevo para usarse generalmente, los médicos realizan investigaciones para ver si el tratamiento es seguro para los pacientes y efectivo contra la enfermedad. Los resultados de estas investigaciones han llevado a avances no solo en el tratamiento del cáncer, sino también en la detección, diagnóstico y prevención de la enfermedad. Los pacientes interesados en participar en un estudio clínico deben consultar con su médico.

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    Grado de un tumor: preguntas y respuestas

    • ¿Qué es un tumor?

    Para poder entender lo que es el grado de un tumor, es útil saber cómo se forman los tumores. El cuerpo está compuesto de muchos tipos de células. Normalmente, las células crecen y se dividen para producir células nuevas en forma controlada y ordenada. Algunas veces, sin embargo, células nuevas siguen produciéndose cuando no se necesitan. Como resultado de esto, se puede formar una masa de tejido sobrante que es lo que se llama tumor. Un tumor puede ser benigno (no canceroso) o maligno (canceroso). Las células en los tumores malignos son anormales y se dividen sin orden ni control. Estas células cancerosas pueden invadir y dañar tejidos cercanos y diseminarse a otras partes del cuerpo (lo que se llama metástasis).

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    • ¿Qué es el grado de un tumor?

    La determinación del grado de un tumor es un sistema que se usa para clasificar las células cancerosas en cuanto a su diferencia de las células normales cuando se ven al microscopio y a la rapidez probable de crecimiento y diseminación del tumor. Muchos factores se consideran al determinar el grado de un tumor, incluyendo la estructura y el patrón de crecimiento de las células. Los factores específicos que se usan para determinar el grado de un tumor varían con cada tipo de cáncer.
    El grado histológico, que también se llama diferenciación, se refiere a la semejanza o no que tienen las células del tumor con las células normales del mismo tipo de tejido. El grado nuclear se refiere al tamaño y forma del núcleo en las células del tumor y el porcentaje de células del tumor que se están dividiendo.
    El grado de un tumor no debe confundirse con la etapa o estadio del cáncer. La etapa del cáncer se refiere a la extensión o gravedad del cáncer, basándose en factores como el sitio del tumor primario, el tamaño del tumor, el número de tumores y la complicación de los ganglios linfáticos (la diseminación del cáncer a los ganglios linfáticos).

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    • ¿Cómo se determina el grado de un tumor?

    Si se sospecha que un tumor es maligno, el médico remueve una muestra de tejido o todo el tumor en un procedimiento que se llama biopsia. Un patólogo (un médico que identifica enfermedades al estudiar las células al microscopio) examina el tejido para determinar si el tumor es benigno o maligno. El patólogo puede también determinar el grado del tumor e identificar otras características de las células del tumor.

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    • ¿Qué significan los diferentes grados de tumores?

    Basándose en la apariencia de las células cancerosas en el microscopio, los patólogos generalmente describen el grado de un tumor usando uno de los cuatro grados de gravedad: 1, 2, 3 y 4. Las células de tumores de grado 1 se parecen a las células normales y tienden a crecer y a multiplicarse lentamente. Los tumores de grado 1 se consideran generalmente de comportamiento menos agresivo.
    Por el contrario, las células de tumores de grado 3 ó 4 no se ven como las células normales del mismo tipo. Los tumores de grado 3 y 4 tienden a crecer rápidamente y a diseminarse con más rapidez que los tumores de un grado inferior.
    La American Joint Commission on cáncer recomienda las siguientes directivas para asignar un grado a los tumores (1).
    Grado:
    GX No es posible asignar un grado (Grado indeterminado)
    G1 Bien diferenciado (Grado bajo)
    G2 Moderadamente diferenciado (Grado intermedio)
    G3 Mal diferenciado (Grado alto)
    G4 Indiferenciado (Grado alto)

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    • ¿Se aplica la misma escala de gradación a todos los tumores?

    Los sistemas de gradación son diferentes para cada tipo de cáncer. Por ejemplo, los patólogos usan el sistema Gleason para describir el nivel de diferenciación de células cancerosas de próstata. El sistema Gleason usa puntuaciones que van desde grado 2 a grado 10. Las puntuaciones bajas de Gleason describen tumores bien diferenciados, menos agresivos. Puntuaciones altas describen tumores mal diferenciados, más agresivos. Otros sistemas de gradación son el Sistema Bloom-Richardson para cáncer de seno y el sistema Fuhrman para cáncer de riñón.

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    • ¿Afecta el grado de un tumor las opciones de tratamiento del paciente?

    Los médicos usan el grado del tumor y muchos otros factores, como la etapa o estadio del cáncer, para preparar un plan individual de tratamiento para el paciente y para predecir su pronóstico. Generalmente, un grado bajo indica un pronóstico mejor (el resultado posible o curso de una enfermedad; la posibilidad de recuperación o de recurrencia). Sin embargo, la importancia del grado de un tumor en la planeación del tratamiento y en el cálculo del pronóstico de un paciente es mayor para ciertos tipos de cáncer, como sarcomas de tejidos blandos, tumores primarios de cerebro, linfomas, y cáncer de seno y de próstata. Los pacientes deberán hablar con su médico sobre el grado del tumor y sobre la relación que tiene con su diagnóstico y tratamiento.

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