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¿Qué es el Cáncer de
la Próstata?



La próstata es una glándula presente sólo en los hombres. Como se muestra en la imagen que sigue, la próstata se encuentra justo debajo de la vejiga y delante del recto. Esta glándula es aproximadamente del tamaño de una nuez. El conducto que transporta la orina (la uretra) pasa por la próstata. La próstata contiene células que producen parte del líquido (semen) que protege y nutre al esperma.

La próstata comienza a desarrollarse antes del nacimiento y continúa crecimiento hasta que el hombre alcanza la adultez. Las hormonas masculinas (llamadas andrógenos) causan este crecimiento. Si el nivel de hormonas masculinas baja, la glándula prostática no se desarrolla completamente. Sin embargo, en hombres mayores la parte de la próstata alrededor de la uretra puede continuar creciendo. Esto genera hiperplasia prostática benigna (BPH por sus siglas en inglés) lo cual ocasiona problemas al orinar. Sin embargo, la BPH no es cáncer.
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Cáncer de próstata

Aunque existen varios tipos de células en la próstata, casi todos los casos de cáncer de la próstata se originan en las células de la glándula. Este tipo de cáncer se conoce como adenocarcinoma. El resto de esta información se refiere solamente al adenocarcinoma de la próstata.

La mayoría de las veces, el cáncer de la próstata crece lentamente. Los estudios realizados en algunas autopsias muestran que muchos hombres de edad avanzada (e incluso algunos hombres más jóvenes) que murieron de otras enfermedades también tenían cáncer de próstata que nunca representó un problema para ellos durante sus vidas.  Estos estudios mostraron que siete u ocho de cada 10 hombres tenían cáncer de próstata al cumplir 80 años. Sin embargo, ellos, e incluso sus médicos, desconocían que tenían el cáncer.

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Cambios precancerosos de la próstata

Algunos médicos opinan que el cáncer de la próstata comienza con cambios muy pequeños en el tamaño y forma de las células de la glándula prostática. Estos cambios se conocen como neoplasia prostática intraepitelial (PIN, por sus siglas en inglés). Casi la mitad de todos los hombres tienen neoplasia prostática intraepitelial al cumplir los 50 años. En la neoplasia prostática intraepitelial, existen cambios en cómo las células de la próstata aparecen bajo el microscopio, pero las células básicamente siguen en su lugar, ya que no parece que han pasado a otras partes de la próstata (como harían las células cancerosas). Estos cambios puede que sean de bajo grado (casi normal) o de alto grado (muy anormal).

Si ha tenido una biopsia de próstata en la que se haya reportado neoplasia prostática intraepitelial de alto grado, existe una probabilidad mayor de que tenga células cancerosas en la próstata. Por esta razón, se le monitoreará con atención y puede que se requiera realizar otra biopsia.

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¿Cuántos hombres tienen cáncer de la próstata?

El cáncer de próstata es una de las neoplasias malignas más frecuente en los hombres y se incrementa conforme aumenta la edad. El 87.6% de las defunciones se registraron en la población mayor de 65 años.

En México, en 1999, las neoplasias malignas ocuparon el segundo lugar en la tabla de mortalidad general. El cáncer de próstata fue la segunda neoplasia más frecuente, en el hombre en edad pos-productiva, con 3 766 defunciones y tasa de 71.7 por 100 mil en el grupo de 65 años y más. Es un cáncer hormonodependiente.
Durante el trienio 1993-1995 el RHNM (Registro Histopatológico de Neoplasias Malignas) lo ubicó en el cuarto lugar respecto a la localización con 9 088 casos y una media anual de 3 029, correspondiéndole el 4.9% del total de neoplasias registradas, el tipo histológico más frecuente reportado es el adenocarcinoma.
Las entidades con mayor número de casos son: Distrito Federal, Jalisco y Veracruz.

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¿Cuál es la causa de cáncer de la próstata?

Todavía no sabemos exactamente qué causa el cáncer de la próstata, pero sí sabemos que existen ciertos factores de riesgo asociados con la enfermedad. Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta las probabilidades de una persona de desarrollar una enfermedad. Los distintos tipos de cáncer conllevan diferentes factores de riesgo. Algunos factores de riesgo, como el fumar, se pueden controlar. Otros, como la edad de la persona o sus antecedentes familiares, no se pueden cambiar.

Sin embargo, el tener un factor de riesgo, o incluso varios, no significa que la persona desarrollará la enfermedad. Muchas personas con uno o más factores de riesgo nunca contraen cáncer, mientras que otras que ya tienen la enfermedad puede que no hayan tenido factores de riesgo conocidos.

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Factores de riesgo del cáncer de la próstata

Edad

La edad es el principal factor de riesgo para el cáncer de la próstata. La probabilidad de contraer cáncer de la próstata aumenta rápidamente después que el hombre alcanza los 50 años de edad.  Alrededor de dos de cada tres casos de cáncer de la próstata se detectan en hombres mayores de 65 años.

Raza

Por razones que no se conocen, el cáncer de la próstata es más común en los hombres de raza negra que en los hombres de otras razas. Los hombres de la raza negra también tienen una mayor probabilidad de contraer un cáncer más avanzado cuando se detecta, y tienen más probabilidad de morir de esta enfermedad. El cáncer de la próstata ocurre con menos frecuencia en los hombres asiáticos-americanos y en los hispanos/latinos que en los hombres blancos. No están claras las razones de estas diferencias raciales y étnicas.

Nacionalidad

El cáncer de la próstata es más común en Norteamérica y en la región noroeste de Europa, así como en algunos otros lugares. Es menos común en Asia, África, Centroamérica y Sudamérica. No están claras las razones para esto. Es probable que el uso de más pruebas de detección en algunos países desarrollados sea responsable por lo menos en parte de esta diferencia, pero también es probable que otros factores sean importantes.

Antecedentes familiares

El cáncer de la próstata parece presentarse con mayor frecuencia en algunas familias. Los hombres que tienen familiares cercanos (padre o hermano) que han tenido cáncer de la próstata tienen más probabilidades de desarrollar esta condición, especialmente si sus familiares eran jóvenes al haberse presentado la enfermedad.

Alimentación

No está claro cuál es el papel exacto que desempeña la alimentación en el desarrollo del cáncer de próstata, aunque varios factores han sido estudiados. Los hombres que comen muchas carnes rojas o productos lácteos altos en grasa parecen tener mayores probabilidades de desarrollar cáncer de la próstata. Estos hombres también tienden a comer menos alimentos de origen vegetal como frutas, ensaladas y verduras. Los médicos no están seguros de cuáles de estos factores hacen que el riesgo aumente.

Factores que son de menor certeza

Obesidad

La mayoría de los estudios no han encontrado que el peso excesivo (obesidad) está asociado con un mayor riesgo de cáncer de la próstata. Sin embargo, los estudios han encontrado que los hombres obesos pudieran tener un riesgo mayor de cáncer de la próstata avanzado y de morir a causa de esta enfermedad. No están claras las razones para esto.

Ejercicio

Aunque la mayoría de los estudios no han mostrado una asociación entre el ejercicio y el cáncer de la próstata, algunos estudios han encontrado que los niveles altos de actividad física, particularmente en hombres de edad avanzada, pueden reducir el riesgo de cáncer de la próstata avanzado. Se necesitan más estudios en esta área.

Infección e inflamación de la próstata

Algunos estudios han sugerido que la prostatitis (inflamación de la glándula prostática) puede estar asociada con un riesgo aumentado de cáncer de la próstata. Esto actualmente se investiga. Algunos investigadores también han estudiando si las infecciones de transmisión sexual pudieran aumentar el riesgo de cáncer de la próstata. No obstante, ésta ha sido un área difícil de estudio, y no se han logrado conclusiones sólidas.

En un nivel básico, el cáncer de la próstata es causado por cambios en el ADN de una célula del cáncer de la próstata.

Nuestros genes se conforman de ADN que controla el comportamiento de las células. El ADN es heredado de nuestros padres. Un pequeño porcentaje (alrededor de 5% a 10%) de los canceres de la próstata se asocia con esos cambios. También puede que sea el caso de que el cáncer de la próstata esté asociado con niveles más altos de ciertas hormonas. Los niveles altos de las hormonas masculinas (andrógenos) pueden contribuir al riesgo de cáncer de la próstata en algunos hombres. Además, los investigadores han notado que los hombres con altos niveles de una hormona (conocida como IGF-1) son más propensos a desarrollar cáncer de la próstata; otros no han encontrado tal asociación. Se necesitan más estudios en esta área.

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¿Puede prevenirse el cáncer de la próstata?

Debido a que se desconoce exactamente la causa de cáncer de la próstata, no es posible prevenir la mayoría de los casos de la enfermedad.  Pero podría ser que algunos casos se previnieran.

Alimentación

Aunque los resultados de los estudios de investigación todavía no están claros, usted puede reducir su riesgo de cáncer de la próstata mediante el cambio en sus hábitos alimentarios. La Sociedad Americana del cáncer sugiere el consumo de menos carnes rojas y grasas, y más alimentos de origen vegetal como frutas, verduras y granos integrales. Consuma cinco o más porciones de frutas y vegetales o verduras diariamente. Estas guías proveen un enfoque saludable para la alimentación, que también ayuda a disminuir el riesgo de otros tipos de cáncer, así como de otras enfermedades.

El tomate, la toronja y la sandía son frutas ricas en sustancias (licopenos) que ayudan a prevenir los daños al ADN y que podrían ayudar a disminuir el riesgo de cáncer de la próstata. Se sigue realizando investigación sobre este asunto.

Algunos estudios sugieren que tomar vitamina E diariamente puede que disminuya el riesgo de cáncer de la próstata. Sin embargo, otros estudios han concluido que la vitamina E no tiene ningún impacto sobre el riesgo de cáncer y podría ser que aumentaran el riesgo de algunos tipos de enfermedad cardiaca. El selenio, un mineral, puede que también reduzca el riesgo. Se está llevando a cabo un estudio grande para determinar si la vitamina E o el selenio reducen el riesgo de cáncer de la próstata.

Por otra parte, los suplementos de vitamina A (beta-caroteno) podrían de hecho aumentar el riesgo de cáncer de la próstata. Siempre es una buena idea hablar con su médico sobre las vitaminas y los suplementos vitamínicos antes de comenzar a consumirlos.

Un estudio reportó que los hombre que toman el medicamento finasterida (Proscar®) eran 25% menos propensos a desarrollar cáncer de la próstata que los hombres que tomaron un placebo (“tableta o pastilla de azúcar”). Sin embargo, los hombres que tomaban el medicamento que sí desarrollaron cáncer de la próstata tenían más probabilidad de desarrollar canceres que parecían que pudiesen crecer y propagarse. Además, los hombres que tomaban finasterida eran más propensos a presentar efectos secundarios como un descenso del apetito sexual, así como problemas para tener una erección. Por otra parte, presentaron menos problemas urinarios. Actualmente no queda claro si tomar finasterida para reducir el riesgo de cáncer de la próstata sea una buena idea o no. Los resultados del estudio se volverán más claros durante los próximos años.

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¿Cómo se detecta el cáncer de la próstata?

Por lo general, el cáncer de la próstata se puede detectar tempranamente midiendo la cantidad que usted tiene de antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés) en la sangre. Otra manera de detectar el cáncer de la próstata tempranamente es a través de un examen digital del recto (DRE por sus siglas en inglés) realizado por el médico. Debido a que la glándula prostática está situada justo enfrente del recto, durante el examen el médico puede palpar cualquier protuberancia o áreas duras en la próstata, lo cual podría ser indicador de cáncer. Si se ha sometido a exámenes anuales de rutina y cualquiera de estos resultados resulta anormal, probablemente se ha detectado el cáncer en una etapa temprana que es más tratable.

Desde 1990, las pruebas de detección temprana del cáncer de la próstata se han vuelto más comunes. También la tasa de mortalidad por cáncer de la próstata ha disminuido. No obstante, no se ha demostrado que esto sea un resultado directo de las pruebas de detección temprana.

Sin embargo, estas pruebas no son perfectas. Los resultados erróneos del examen pueden causar preocupación excesiva sin motivo, e incluso la realización de una biopsia u otras pruebas innecesarias.

Hasta que se cuente con más información, usted debe hablar con su médico sobre la decisión de someterse o no a la prueba. Los factores que debe considerar son su edad y su salud. Si usted es joven y contrae cáncer de la próstata, esto probablemente acortará su vida si no se detecta pronto. Si es un adulto mayor, o su salud no es buena, existe la posibilidad de que el cáncer de la próstata nunca se convierta en un problema mayor, ya que generalmente es un cáncer de muy lento crecimiento.

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Recomendaciones de la Sociedad Americana del cáncer

La Sociedad Americana del cáncer cree que los médicos deben ofrecer la prueba sanguínea del antígeno prostático específico (PSA) y un examen digital del recto (DRE, por sus siglas en inglés) cada año, comenzando a los 50 años de edad, a aquellos hombres que no tienen problemas serios de salud y cuya expectativa de vida sea al menos de 10 años. Los hombres en alto riesgo deben comenzar a someterse a prueba a la edad de 45.  Los hombres en alto riesgo incluyen a los de raza negra, así como a aquéllos que tengan a un familiar (padre, hermano o hijo) que haya tenido cáncer de la próstata antes de los 65 años.

Los hombres que tengan un riesgo aún mayor (debido a que varios familiares cercanos han padecido de cáncer a una edad temprana) pudieran comenzar las pruebas a los 40 años.  Dependiendo de los resultados en las pruebas iniciales, podría ser que no se necesiten más pruebas hasta los 45 años.

Los médicos deben hablar con los hombres sobre los beneficios y riesgos de someterse a la prueba, y los hombres deben tener una participación activa en la decisión de someterse o no a las pruebas. Antes de hacerse las pruebas, los hombres también deben orientarse sobre las ventajas y las desventajas de la detección y el tratamiento temprano del cáncer de la próstata.

Ningún grupo médico o científico (incluyendo la Sociedad Americana del cáncer) recomienda someterse a las pruebas de forma rutinaria para el cáncer de la próstata actualmente. Más bien, recomiendan que los hombres hablen con sus médicos sobre los beneficios, riesgos, efectos secundarios y cualquier pregunta sobre los exámenes para la detección temprana del cáncer de la próstata y su tratamiento. Cada hombre debe contar con la mejor información disponible para tomar la decisión que sea correcta para sí.

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Prueba de sangre del PSA

El antígeno específico de la próstata (PSA por sus siglas en inglés) es una sustancia producida por la glándula prostática. Aunque el PSA se encuentra principalmente en el semen, también se puede encontrar en pequeñas cantidades en la sangre. La mayoría de los hombres tiene una concentración menor de 4 ng/mL (nanogramos por mililitro) de sangre. El cáncer de la próstata puede elevar el nivel de dicha concentración. Si su nivel es mayor de 4, pero menor de 10, sus probabilidades de desarrollar cáncer de la próstata son de 1 en 4. Si el nivel es mayor a 10, su probabilidad es de más del 50% y ésta aumenta conforme incrementa el nivel de PSA. Pero algunos hombres con un PSA menor a 4 también pueden tener cáncer de la próstata.

Entre los otros factores que, aparte del cáncer, también pueden hacer que aumenten los niveles de PSA, están:

  • Hiperplasia prostática benigna.
  • Una infección o inflamación en la próstata (prostatitis).
  • La eyaculación puede causar un aumento a corto lazo. (Algunos médicos le pedirán a los hombres que se abstengan de eyacular dos días antes de las pruebas).
  • Ciertos medicamentos pueden cambiar los niveles (Asegúrese de que su médico esté enterado de todos los medicamentos, las vitaminas, las hierbas, y los suplementos que usted consume).
  • Envejecimiento.


Si sus niveles de PSA son altos, es posible que su médico recomiende una biopsia prostática para saber si tiene cáncer.

Existe un número de nuevos tipos de prueba de PSA que podría que fuesen útiles para mostrar si un hombre requiere someterse a más pruebas o no. No todos los médicos están de acuerdo en la forma de usar estas pruebas nuevas de PSA. Usted debe hablar con su médico sobre su riesgo de cáncer de la próstata y de cualquier prueba a la que esté sometiéndose.

No hay dudas de que la prueba del PSA puede ayudar a descubrir el cáncer de la próstata. Sin embargo, esta prueba no puede indicar cuán peligroso es el cáncer. El problema consiste en que algunos canceres de la próstata crecen lentamente y es posible que nunca causen problemas. No obstante, gracias a un nivel de PSA elevado, a muchos hombres se les detectará un cáncer de la próstata que nunca les causaría su muerte. A menudo, estos hombres están siendo tratados con cirugía o radiación debido a que se sienten incómodos si no reciben tratamiento. Los médicos y los pacientes siguen luchando para decidir quién debe recibir tratamiento y quién debe ser observado sin tratamiento alguno.

Uso de las pruebas sanguíneas del PSA después del diagnóstico de cáncer de la próstata

Aunque la prueba del PSA se usa principalmente para la detección temprana del cáncer de la próstata, también tiene otros usos.

  • Puede usarse junto con otros resultados para ayudar a determinar qué tipos de pruebas o tratamientos podrían ser útiles.
  • Un nivel de PSA muy elevado pudiera indicar que el cáncer se ha propagado más allá de la próstata. Esto también ayuda a determinar el tratamiento, ya que algunas formas de tratamiento no son tan útiles contra el cáncer que se ha propagado a los ganglios linfáticos o a otros órganos.
  • La prueba de PSA también puede usarse para ayudar a determinar si el tratamiento está siendo eficaz o si el cáncer ha regresado después del tratamiento.
  • Si usted escoge la espera en observación, el nivel de PSA puede utilizarse para ayudar a decidir si el cáncer está creciendo y si se debe considerar un tratamiento activo.


Si el cáncer de la próstata ha regresado (recurrido) después del tratamiento, o si se ha propagado fuera de la próstata (enfermedad metastásica), el número actual de PSA puede que no sea tan importante, como lo son los cambios.    El número del PSA no predice si una persona presentará o no síntomas ni el tiempo que él vivirá. Muchas personas tienen valores altos de PSA y se sienten bien, mientras que otras personas tienen valores bajos y tienen síntomas. Con la enfermedad avanzada, también pudiera ser más importante evaluar la manera en que el nivel del PSA está cambiando en vez de evaluar el número real.

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Examen digital del recto

Para hacer el examen digital del recto (DRE, por sus siglas en inglés) el médico inserta en el recto un dedo forrado con un guante lubricado para palpar cualquier irregularidad o área firme que pudiera ser cáncer. La glándula prostática está situada cerca del recto, y la mayoría de los tumores cancerosos se originan en la parte de la glándula que puede ser alcanzada por un examen rectal. Si bien el examen es incómodo, no es doloroso y sólo toma poco tiempo realizarlo.
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El examen digital del recto es menos eficaz que la prueba de sangre del PSA para detectar cáncer de la próstata, pero algunas veces puede ayudar a detectar tumores cancerosos en hombres con niveles normales de PSA. Por esta razón, las directivas de la Sociedad Americana del cáncer recomiendan que cuando se hace una prueba de detección del cáncer de la próstata, se haga tanto el DRE como la prueba del PSA. El examen digital del recto también se usa cuando se sabe que un hombre tiene cáncer de la próstata, para ayudar a determinar si el cáncer se ha propagado más allá de su glándula prostática, al igual que para determinar si el cáncer ha regresado después del tratamiento.

Ecografía transrectal

La ecografía transrectal utiliza ondas sonoras para crear una imagen de la próstata en una pantalla de vídeo. Para esta prueba, se coloca una sonda pequeña en el recto, la cual emite ondas sonoras que entran en la próstata y crean ecos que son captados por la sonda. Una computadora convierte el patrón de ecos en una fotografía blanca y negra de la próstata.

La prueba sólo toma unos minutos. Usted sentirá algo de presión durante la introducción de la sonda de la ecografía transrectal en el recto, pero usualmente este procedimiento no causa dolor. La ecografía transrectal se usa con más frecuencia durante una biopsia de la próstata para guiar las agujas de la biopsia al área correcta de la próstata.

Si se sospecha la presencia de cáncer

A menudo el cáncer de la próstata no causa síntomas. Se puede detectar mediante una prueba de PSA o un examen digital del recto. Los problemas con la orina podrían ser una señal de cáncer avanzado de la próstata, pero con mayor frecuencia este problema es causado por una condición menos grave conocida como hiperplasia prostática benigna (BPH, por sus siglas en inglés).

Los síntomas del cáncer avanzado de la próstata incluyen los siguientes:

  • Dificultad para tener o mantener una erección (impotencia).
  • Sangre en la orina.
  • Dolor en la columna, caderas, costillas u otros huesos.
  • Debilidad o entumecimiento en las piernas o pies.
  • Pérdida de control de la orina y las heces.

Nuevamente, otras enfermedades también pueden causar estos síntomas.

Si ciertos síntomas, o los resultados de las pruebas de detección temprana indican que usted pudiera tener cáncer de la próstata, su médico le hará una biopsia de la próstata para determinar si tiene la enfermedad.

Biopsia de la próstata

Una biopsia es la única forma de saber con seguridad si usted tiene cáncer de la próstata. Durante una biopsia, se extrae tejido de su próstata para que pueda ser enviado al laboratorio, y así determinar si contiene células cancerosas. El principal método para llevar a cabo esto es la biopsia de núcleo. A continuación le describiremos cómo se realiza.
Se coloca una pequeña sonda en el recto. Esta sonda libera ondas de sonido que crean una imagen de la próstata en una pantalla de video. Esta técnica se llama ecografía transrectal (conocida en inglés como TRUS). El médico, guiado por la ecografía, inserta una aguja delgada a través de la pared del recto al área de la glándula prostática. Luego, la aguja extirpa parte del tejido, el cual por lo general es de 1/2 de pulgada de largo por 1/16 de pulgada de ancho. Algunos médicos realizan la biopsia a través de la piel entre el recto y el escroto.
 Aunque la prueba parece dolorosa, generalmente causa poca molestia porque se hace con mucha rapidez. El médico puede adormecer primero el área. Podría ser que desee consultar a su médico sobre el adormecimiento del área. Normalmente se toman varias muestras de diferentes partes de la próstata. Pregúntele a su médico cuántas muestras obtendrá.

La biopsia por sí sola dura aproximadamente 15 minutos y por lo general se realiza en el consultorio del médico. Es probable que se le administren antibióticos con antelación y después de la biopsia para reducir el riesgo de infección. Por unos cuantos días después puede que note algo de irritación y sangre en su orina u un leve sangrado del recto. Además, durante uno o dos meses después de la biopsia, algunos hombres observan sangre en el semen.

El cáncer sólo puede estar presente en una región pequeña de la próstata. Es por esto que a veces la biopsia omita detectar el cáncer aún al estar presente. Esto se conoce como "resultado negativo falso". Es posible que se repita la biopsia si su médico sigue sospechando que hay cáncer en la próstata.

Determinación del grado del cáncer de la próstata

La muestra de la biopsia se enviará a un laboratorio. Un médico ahí analizará la muestra para observar si hay células cancerosas. Si hay presencia de cáncer, la muestra será clasificada. La clasificación del cáncer es útil para predecir qué tan rápido es probable que el cáncer se desarrolle y propague.
Los canceres de la próstata se clasifican por grados de acuerdo con la semejanza en la apariencia que las células de la muestra tienen con células normales de la próstata. Las células que luzcan muy diferentes a las células normales son propensas a indicar un cáncer de crecimiento más rápido. El sistema de clasificación por grados del cáncer de la próstata que se usa más a menudo se llama sistema de Gleason.
Se clasifican por grados del 1 al 5 las muestras de dos áreas de la próstata, y sus grados se suman para determinar una puntuación o suma de Gleason de entre 2 y 10. Cuanto más se asemejen las células de la muestra a las células normales de la próstata, más bajo será el grado. Una puntuación más alta significa que las muestras lucen menos normales y que es probable que el cáncer crezca más rápidamente. Solicite a su médico que le explique el grado de su tumor, ya que el grado es un factor importante en la toma de decisiones sobre el tratamiento.

A veces las células no lucen como cáncer, pero tampoco lucen realmente normales. Para estos casos, puede que se lleven a cabo más biopsias posteriormente. 

Después de las pruebas: la clasificación por etapas
Si la biopsia de la próstata detecta cáncer, puede que se realicen más pruebas para determinar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, qué tanto. Este proceso se llama clasificación por etapas. Esta clasificación es muy importante porque tanto su tratamiento como su perspectiva de recuperación dependen de la etapa de su cáncer.
Según los resultados de su examen digital del recto (DRE), los resultados de la prueba de sangre del antígeno prostático específico (PSA) y el grado de Gleason del cáncer, se realizarán una variedad de pruebas para clasificar por etapa su cáncer. Un examen físico completo (incluido el DRE) es parte importante de la clasificación por etapas del cáncer de la próstata. El médico analizará otras partes de su cuerpo para ver si se ha propagado el cáncer. También le preguntará si tiene síntomas como dolor en los huesos que podría indicar una propagación ósea.

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Estudios por imágenes que se usan para clasificar por etapas el cáncer de la próstata

No todos los hombres con cáncer de próstata necesitan someterse a más estudios; pero para aquéllos que los necesitan, algunas veces se usan los estudios que se describen a continuación.

Gammagrafía ósea
Cuando el cáncer de la próstata se propaga, comúnmente pasa primero a los huesos.  Aún cuando esto ocurre, se le sigue llamando cáncer de próstata, no cáncer de los huesos. Una gammagrafía ósea se hace para ayudar a mostrar si el cáncer se ha propagado de la próstata a los huesos. Para este procedimiento se le administrará una inyección de un material radiactivo. La dosis de radiación es muy baja y no causa efectos secundarios. La sustancia radiactiva es atraída por las células de los huesos que contienen la enfermedad por todo el cuerpo y se muestran en la gammagrafía ósea como "puntos radiactivos". Estas áreas podrían ser cáncer o las pueden causar la artritis u otras enfermedades de los huesos. Para determinar esto, puede que sea necesario realizar más pruebas.

Tomografía computarizada (CT)

Una tomografía computarizada es un tipo especial de radiografía. Se toma una serie de fotografías desde muchos ángulos y la computadora las combina para obtener una imagen detallada. Para resaltar los detalles en la tomografía computarizada, es posible que le inyecten un tinte que no es perjudicial. Esta prueba puede ayudar a determinar si su cáncer de la próstata se ha propagado a los ganglios linfáticos en la pelvis. Los ganglios linfáticos son una red de estructuras del tamaño de un fríjol que contienen glóbulos blancos que combaten las infecciones.

Este procedimiento toma más tiempo que las radiografías comunes. Es necesario recostarse sin moverse en una mesa dentro de una máquina en forma de rueda. Después de haberse tomado el primer conjunto de fotografías, puede que se le solicite que beba entre 1 y 2 litros de un líquido que ayuda a delinear las estructuras en su cuerpo. Entonces se procede con tomar un segundo conjunto de imágenes.

Imagen por resonancia magnética (MRI)
Se parece a la tomografía computarizada, excepto que usa ondas de radio y potentes imanes en vez de rayos X para crear las imágenes. La MRI produce una imagen muy clara que le ayuda al médico a ver si el cáncer se ha propagado a las vesículas seminales o a la vejiga.

Las imágenes por resonancia magnética toman más tiempo que las tomografías computarizadas, a menudo hasta una hora. Durante la realización del estudio, se permanece acostado en un tubo estrecho lo cual puede resultar molesto y confinante para algunas personas. Con el fin de poder obtener una mejor imagen, muchos médicos colocarán una sonda dentro del recto, la cual es necesario que permanezca colocada de 30 a 45 minutos y puede ser muy incómoda. Al igual que la CT, se inyectará un agente de contraste a través de una vena, pero esto se hace con menos frecuencia.

Gammagrafía ProstaScint™
Al igual que la gammagrafía ósea, usa niveles bajos de material radiactivo para detectar el cáncer que se ha propagado más allá de la próstata. Sin embargo, para esta prueba, el material radiactivo es atraído directamente por las células prostáticas en cualquier parte del cuerpo. La ventaja de esta prueba es que detecta la propagación del cáncer de la próstata a los ganglios linfáticos y otros órganos, y se puede distinguir la diferencia entre el cáncer de la próstata y otros trastornos. Los médicos no están seguros de qué tan útil sea esta prueba y la mayoría no la usan con hombres cuyos diagnósticos de cáncer de próstata sean recientes.


Biopsia de los ganglios linfáticos
Esta prueba puede realizarse para detectar si su cáncer se ha propagado hacia algún ganglio linfático cercano. De ser así, la cirugía para curar el cáncer no es por lo general una opción y el médico considerará otras opciones de tratamiento. Existen varios tipos distintos de biopsia.

Biopsias quirúrgicas
El cirujano podría extirpar los ganglios linfáticos a través de una incisión en la parte inferior del abdomen. Esto se hace frecuentemente durante la misma operación que se hace para extirpar la próstata. Mientras usted continúa dormido (bajo anestesia), se estudian los ganglios en el laboratorio. Los resultados ayudarán al cirujano a decidir si continuar o no con la cirugía. Si los ganglios contienen cáncer, usualmente se suspende la operación. Esto es debido a que sería poco probable que la extirpación de la próstata cure el cáncer, y podría resultar en complicaciones o efectos secundarios graves.

Laparoscopia
 Podría ser que el médico coloque tubos largos y delgados dentro del abdomen a través de incisiones muy pequeñas para observar los ganglios linfáticos cercanos a la próstata. Luego, se pueden extirpar estos ganglios usando instrumentos especiales. Debido a que no es necesaria realizar incisiones grandes, la recuperación usualmente toma de uno o dos días, y no queda prácticamente ninguna cicatriz después de la operación. Este método no es común pero a veces se usa cuando no se tiene contemplado realizar una cirugía (como en hombres que escogen tratamiento con radiación).
Aspiración con aguja fina
Para llevar a cabo una aspiración con aguja fina, el médico adormece la piel y entonces usa una tomografía computarizada para guiar una aguja larga y fina a través de la piel hacia los ganglios linfáticos con el fin de tomar una muestra del tejido. Éste es un procedimiento ambulatorio, y usted puede regresar a su casa dentro de varias horas después. Este método no se usa muy a menudo.

Obtención de resultados a través de toda la información reunida: clasificación por etapas


Una manera de describir el grado de propagación del cáncer es mediante un sistema de clasificación. Existen diferentes sistemas de clasificación por etapas del cáncer de la próstata. La mayoría de los médicos usan el sistema AJCC (American Joint Committee on cáncer, por sus siglas en inglés).
Cuando se determina la etapa de un cáncer, se toman en consideración muchos factores.  En términos simples, las etapas se expresan con números romanos del 0 al IV (0-4). En general, mientras más bajo sea el número, menos se ha propagado el cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave.
 Después de observar los resultados de sus pruebas, el médico le dirá la etapa de su cáncer. Asegúrese de pedir a su doctor que le explique su etapa de una forma que usted entienda. Esto les ayudará a ambos a decidir el mejor tratamiento para usted.
Etapa clínica
Existen en realidad dos tipos de clasificación por etapa para el cáncer de la próstata. La etapa clínica consiste en el mejor pronóstico del médico en cuando a la extensión de la enfermedad según los resultados del examen físico, los análisis de laboratorio y cualquier otro estudio que haya tenido.
Etapa patológica
Si se somete a cirugía, se extraerá tejido y se analizará en el laboratorio. Los resultados determinarán la etapa patológica; esto significa que si ha tenido cirugía, podría ser que el estado de su cáncer cambie. La clasificación patológica es probable que sea más precisa que la etapa clínica.

A continuación se presenta una breve descripción de las etapas del cáncer de la próstata. Una vez más, su médico puede proporcionarle más información.


Etapa

Características

I

El cáncer aún se encuentra confinado en la próstata. Se detectó durante una resección transuretral. No hay propagación a los ganglios linfáticos o a órganos distantes. Puntuación de Gleason baja. Menos de 5% del tejido de la biopsia contiene cáncer.

II

El cáncer aún se encuentra confinado en la próstata. No se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a otras partes del cuerpo y una de las siguientes condiciones aplica:
Se detectó durante una resección transuretral. Tiene una puntuación de Gleason de 5 o más, o más de 5% del tejido contiene cáncer.

O, se detectó debido a un nivel alto de PSA. No se puede palpar con un examen digital del recto ni observar en una ecografía transrectal y se diagnosticó mediante una biopsia por aguja.

O, se puede palpar con un examen digital del recto u observar en una ecografía transrectal.

III

El tumor se ha propagado fuera de la próstata y es posible que se haya propagado a las vesículas seminales, pero no se ha propagado a los ganglios linfáticos ni a ninguna otra parte del cuerpo.

IV

Aplica uno o más de lo siguiente:
El cáncer se ha propagado a los tejidos cercanos a la próstata (aparte de las vesículas seminales), tales como los músculos que controlan la orina, el recto y la pared de la pelvis.

El cáncer se ha propagado a los ganglios linfáticos.

El cáncer se ha propagado a otras partes del cuerpo lejos de la próstata.


Si su médico usa un sistema de clasificación de etapas distinto, puede solicitarle que lo traduzca al sistema anteriormente descrito o que le explique como ese sistema de clasificación de etapas se relaciona con sus opciones de tratamiento.

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¿Cómo se trata el cáncer de la próstata?

Algunos comentarios generales sobre el tratamiento

Hay muchas cosas en las que tiene que pensar cuando está escogiendo la mejor manera de tratar y manejar su cáncer. Quizá haya más de un tratamiento entre los cuales escoger. Tal vez sienta que necesita tomar una decisión rápidamente, pero tómese tiempo para asimilar la información que ha aprendido. Hable con su médico. Consulte la lista de preguntas al final de este artículo para obtener algunas ideas; luego añada otras preguntas que usted tenga.
El tratamiento que seleccione contra el cáncer de la próstata debe tomar en cuenta:

  • Su edad y cuánto tiempo se espera que usted viva.
  • Cualquier otra condición médica grave que pueda tener.
  • La etapa y el grado de su cáncer.
  • Sus propios sentimientos (y la opinión de su médico) sobre la necesidad de tratar el cáncer.
  • La probabilidad de curación del cáncer con cada tipo de tratamiento (o proveer otra medida de beneficio).
  • Su sentir sobre los efectos secundarios comunes asociados con cada tratamiento.


Puede que quiera obtener una segunda opinión, especialmente si cuenta con varias opciones de tratamiento de las cuales escoger. El cáncer de la próstata es una enfermedad compleja, y los médicos pueden tener opiniones distintas sobre las mejores opciones de tratamiento. Puede ser útil hablar con médicos especializados en las diferentes clases de tratamiento. Le recomendamos que considere las ventajas de cada tratamiento contra los inconvenientes, efectos secundarios y riesgos.
Terapia expectante (espera en observación)
Debido a que el cáncer de la próstata a menudo crece muy lentamente, puede que algunos hombres (especialmente aquéllos de edad avanzada o con otros problemas graves de salud) nunca necesiten tratamiento contra el cáncer de la próstata. En su lugar, su médico puede que sugiera un enfoque conocido como “espera en observación” (también conocida como “terapia expectante”).

Este enfoque conlleva vigilar de cerca el cáncer (con las pruebas de PSA) sin el empleo de un tratamiento activo, tal como la cirugía o la radioterapia. Puede conformar una buena opción si el cáncer no está causando síntomas, esté lentamente creciendo, y que sea pequeño y esté confinado a un lugar en la próstata. Con menor frecuencia es una alternativa si usted es más joven, saludable y tiene un cáncer de rápido crecimiento.
Actualmente, la espera en observación es una opción razonable para algunos hombres con canceres de crecimiento lento, ya que se desconoce si el tratamiento activo les ayuda a prolongar la vida. Algunos hombres prefieren la espera en observación porque, desde sus puntos de vista, los efectos secundarios de los tratamientos agresivos superan los beneficios. Otros están dispuestos a aceptar los posibles efectos secundarios de los tratamientos activos con el fin de intentar destruir el cáncer.
La espera en observación no implica que se esté ignorando su cáncer. Más bien, su médico estará observando lo que esté pasando. Muy probablemente se someterá a análisis de PSA en la sangre y a un examen digital de recto cada tres a seis meses, quizás en conjunto con una biopsia anual de la próstata. Si se empiezan a presentar síntomas o si el cáncer comienza a crecer más rápidamente, entonces se puede considerar la administración de un tratamiento activo. Una posible desventaja de este método consiste en que hay una probabilidad de que éste le permita al cáncer volverse más avanzado, lo que pudiese limitar sus opciones de tratamiento.

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Cirugía

Las dos operaciones más comunes contra el cáncer de la próstata son la prostatectomía radical y la resección transuretral de la próstata (TURP, por sus siglas en inglés). A continuación se explica cada una con más detalles.
Prostatectomía radical
Se realiza esta cirugía para intentar curar el cáncer. Se lleva a cabo con más frecuencia cuando se observa que el cáncer no se ha propagado fuera de la próstata. Se extirpa la glándula de la próstata en su totalidad y parte del tejido periférico.
Existen dos tipos principales de prostatectomía radical.
Prostatectomía radical retropúbica
Éste es el método que utiliza la mayoría de los cirujanos. La incisión se hace en la parte inferior del abdomen, como se muestra en la imagen que sigue. Puede que esté dormido (bajo anestesia general) o que le administren médicamente para adormecer la parte inferior del cuerpo (epidural) junto con la sedación. El cirujano hace una incisión en la parte inferior del abdomen.

Su médico puede que extraiga primero los ganglios linfáticos cercanos a la próstata y los analice bajo el microscopio. Si alguno de los ganglios linfáticos contiene cáncer, significa que el cáncer se ha propagado. En este caso es posible que el médico detenga la operación, pues es posible que el cáncer no se pueda curar.
Estos nervios que controlan las erecciones están muy cerca de la próstata. Durante esta operación a veces se puede evitar el daño a estos nervios (método de preservación de los nervios). Esto disminuye, pero no elimina, el riesgo de impotencia (no poder tener una erección) después de la cirugía. Si podía tener erecciones antes de la cirugía, el cirujano tratará de no dañar estos nervios. Por supuesto, si el cáncer está creciendo en ellos, el médico tendrá que extirparlos. Aún si los nervios han sido preservados, tener una erección toma por lo menos varios meses después de la cirugía. Esto se debe a que los nervios han sido tocados durante la operación y no funcionarán apropiadamente por un tiempo.

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Método perineal radical

En este método perineal, el cirujano hace la incisión en la piel entre el ano y el escroto, como se ilustra en la imagen a continuación.   Las operaciones que no dañan los nervios son más difíciles de realizar con el método perineal, y no se pueden extirpar los ganglios linfáticos. Sin embargo, si el cirujano puede extirpar parte de los ganglios linfáticos a través de otro método por separado, en caso de ser necesario. Debido a que esta operación es más breve con frecuencia, se podría usar para los hombres que no necesitan procedimientos que no dañen los nervios o que tengan otros problemas médicos que obstaculicen el primer método.

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Método retropúbico

Método perineal



Estas operaciones duran entre 1 ½ y 4 horas. A menudo, el método perineal toma menos tiempo que el método retropúbico. Estas operaciones van seguidas de una hospitalización promedio de tres días y de un tiempo aproximado sin trabajar de tres a cinco semanas.

En la mayoría de los casos, usted podrá donar su propia sangre antes de la cirugía. Durante la operación, de ser necesario, se le puede regresar la sangre. Por lo general, después de la cirugía, mientras usted continúa durmiendo, se le coloca en la vejiga a través del pene un tubo para drenar la orina (catéter). Este catéter normalmente debe permanecer colocado de 1 a 3 semanas y le facilita la micción durante el periodo de recuperación. Podrá orinar por su propia cuenta una vez se le quite el catéter.

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Prostatectomía radical laparoscópica

Los dos métodos quirúrgicos anteriores usan un método "abierto", en la cual el cirujano hace una corte (incisión) largo para extirpar la próstata. Un método más reciente involucra la realización de varias incisiones menores y el uso de instrumentos largos para la extirpación de la próstata. Se le conoce como la cirugía laparoscópica (prostatectomía radical laparoscópica o LRP por sus siglas en inglés), y está realizándose cada vez más en los Estados Unidos.

La LRP ofrece ventajas sobre el método abierto: menor pérdida de sangre, menos dolor y estadía en el hospital más corta, así como menos tiempo de recuperación. Es posible no afectar los nervios con la LRP, y los efectos secundarios parece ser que son los mismos que la prostatectomía abierta.

La LRP ha sido usada en los Estados Unidos desde 1999 y se ha hecho en centros comunitarios y universitarios. Debido a que aún es relativamente nueva, aún no se cuentan con resultados de los estudios a largo plazo. Si está considerando el tratamiento con LRP, infórmese tanto como pueda sobre este método. Además, asegúrese de acudir a un cirujano que cuente con bastante experiencia en realizar la LRP.

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Prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot

Un método aún más nuevo consiste en hacer la prostatectomía radical laparoscópica a distancia mediante el uso de una interface robótica.   El cirujano se sienta en un panel cercano a la mesa de operaciones y controla los brazos robóticos para realizar la operación a través de varias incisiones pequeñas que se hacen en el abdomen del paciente. Para el paciente, hay poca diferencia entre la prostatectomía radical laparoscópica a distancia (robótica) y la directa, ya sea durante la cirugía o la recuperación.

La prostatectomía radical laparoscópica asistida por robot se ha estado usando en los Estados Unidos sólo por algunos años. Las máquinas en sí son muy costosas, y sólo están disponibles en un número limitado de centros médicos por todo el país. Aún así, este método se ha vuelto muy popular en los años recientes. De nuevo, la experiencia y la destreza de su cirujano son probablemente los factores más importantes.

Resección transuretral de la próstata (TURP)

Este procedimiento se realiza para aliviar los síntomas como los problemas al orinar en hombres que no pueden someterse a otros tipos de cirugía. No se realiza para curar la enfermedad o para extirpar todo el cáncer. La misma operación se utiliza, incluso con más frecuencia, para aliviar los síntomas de la inflamación no cancerosa de la próstata conocida como hiperplasia prostática benigna (BPH por sus siglas en inglés).

Durante la operación, se coloca una herramienta con un lazo pequeño de alambre dentro de la uretra a través del extremo del pene. Se calienta el alambre y corta la parte de la próstata que está presionando en la uretra. No es necesario hacer una incisión con este método. Se administra ya sea anestesia espinal o anestesia general.

La operación dura alrededor de una hora. Por lo general usted debe permanecer en el hospital uno o dos días y puede regresar a trabajar en una o dos semanas. Después de la operación, usted necesitará un catéter para drenar la orina, por alrededor de dos a tres días. Puede haber sangrado en la orina después de la cirugía.

Riesgos y efectos secundarios de la prostatectomía radical


Los riesgos con esta cirugía son los que hay con cualquier otra cirugía importante y pueden incluir problemas desde la anestesia, un pequeño riesgo de ataque cardiaco, apoplejía, coágulos sanguíneos en las piernas, infección y sangrado. Su riesgo depende parcialmente de su estado de salud general, su edad y de la experiencia de sus médicos.

Los principales efectos secundarios posibles de la prostatectomía radical son la falta de control de la vejiga (incontinencia) y el no poder lograr una erección (impotencia). Estos efectos secundarios también pueden suceder con otros tipos de tratamiento y se describen a continuación con más detalle.

Incontinencia

Significa que no puede controlar o que tiene problemas de fuga de orina. Existen diferentes tipos de incontinencia. Tener este problema puede afectarle no sólo físicamente, sino emocionalmente también.

Hay tres tipos de incontinencia:

  • Incontinencia de esfuerzo.
  • Incontinencia por rebosamiento.
  • Incontinencia de urgencia.


Los hombres con incontinencia de esfuerzo tienen fuga de orina cuando tosen, se ríen, estornudan o hacen ejercicio. La incontinencia de esfuerzo es el tipo más común de incontinencia después de la cirugía de la próstata.

Los hombres que padecen incontinencia por rebosamiento se tardan mucho en orinar y tienen un flujo goteante con poca fuerza.

Los hombres que padecen incontinencia de urgencia tienen una necesidad repentina de ir al baño y orinar.

Para muchos hombres, el control normal de la vejiga regresa en varias semanas o meses después de la operación. Los médicos no pueden anticipar cómo funcionará un hombre en particular después de la cirugía. En un estudio mayor, los investigadores encontraron que cinco años después de la prostatectomía radical:

  • El 15% de los hombres no tenía control de la vejiga o tenía escapes de orina frecuentes.
  • El 16% tenía escapes de orina al menos dos veces al día.
  • El 29% de los hombres usó paños sanitarios para mantenerse seco.

La mayoría de los grandes centros de tratamiento contra el cáncer en los que se realiza la cirugía de la próstata con más frecuencia, y los cirujanos tienen más experiencia en prostatectomías radicales, reportan menos problemas de incontinencia. Si usted tiene problemas de incontinencia, hable con sus médicos. Los médicos que tratan a los hombres con cáncer de la próstata deben conocer mucho sobre la incontinencia y poder sugerir maneras para ayudarle. Existen ejercicios (ejercicios de Kegel) que puede aprender que podrían ser útiles para fortalecer la vejiga. Hay medicinas o incluso cirugía que pudieran ayudarle. También hay productos para ayudarle a mantenerse seco y cómodo.

Impotencia

La impotencia implica que un hombre no puede tener una erección lo suficientemente firme como para sostener una relación sexual. Los nervios que permiten que el hombre tenga erecciones pueden que sean afectados durante la cirugía, el tratamiento con radiación o cualquier otro tratamiento. Durante los primeros 3 a 12 meses después de la cirugía, usted probablemente no podrá tener una erección sin usar medicamentos o algún otro tratamiento. Posteriormente, algunos hombres lograrán tener una erección y algunos continuarán teniendo dificultades. El efecto de esta operación en su capacidad de tener una erección está relacionado tanto con su edad como con el tipo de cirugía que se realizó. Mientras más joven usted sea, más probabilidades habrá de que pueda seguir teniendo una erección. Si usted puede lograr una erección, seguirá teniendo la sensación de placer (orgasmo) durante las relaciones sexuales; aunque el orgasmo será "seco", ya que no habrá producción de semen.

Si está preocupado por los problemas de erección, asegúrese de hablar con su médico. Hay maneras de ayudar. Existen medicamentos e incluso instrumentos como las bombas de vacío y los implantes fálicos que pueden ser útiles.

Esterilidad

En una prostatectomía radical se cortan los conductos entre los testículos (donde se produce el esperma) y la uretra. Esto significa que un hombre ya no podrá engendrar un hijo de manera natural. A menudo, esto no es un problema ya que los hombres con cáncer de la próstata tienden a ser de edad avanzada. Pero si esto resulta preocupante para usted, hable con su médico sobre el almacenamiento de semen en un banco de esperma antes de su operación.

Linfedema

Un efecto secundario poco común al extirpar muchos de los ganglios linfáticos alrededor de la próstata es el linfedema, lo cual causa inflamación y dolor. Los ganglios linfáticos proveen una manera para que el líquido regrese de todas las áreas del cuerpo al corazón. Cuando se extirpan los ganglios, el fluido puede acumularse en las piernas o en la región genital. A menudo, el linfedema puede tratarse con terapia física, aunque pudiera no desaparecer completamente.

Cambio en la longitud del pene

Uno de los posibles efectos menores de la cirugía pudiera ser una reducción en la longitud del pene.

Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (braquiterapia o radiación interna).

La radiación se usa en ocasiones como primer tratamiento para el cáncer de grado bajo que no se ha propagado fuera de la glándula prostática o que se ha propagado solamente al tejido circundante. Algunas veces la radiación también se utiliza si el cáncer no se extirpó por completo o regresa (recurre) en el área de la próstata después de la cirugía. Las tasas de curación para los hombres tratados con radiación parecen ser aproximadamente las mismas que para los hombres que se someten a cirugía. Si el cáncer está más avanzado, se puede usar la radiación para encoger el tumor y proveer alivio del dolor.

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Radioterapia externa

La radiación externa se asemeja a recibir una radiografía regular, sólo que dura más tiempo. Cada tratamiento dura sólo unos pocos minutos. Generalmente los hombres reciben cinco tratamientos a la semana en un centro ambulatorio por un período entre siete y nueve semanas. El tratamiento en sí es rápido y no es doloroso.


Hoy día, la radiación externa convencional se usa con mucha menos frecuencia que en el pasado. Las técnicas más nuevas permiten a los médicos ser más precisos en el tratamiento de la glándula prostática mientras se reduce la exposición de radiación a los tejidos sanos adyacentes. Estas técnicas parecen ofrecer mejores probabilidades de aumentar el índice de éxito y reducir los efectos secundarios. Si usted se está sometiendo a uno de los métodos nuevos, su médico puede ofrecerle más información sobre el mismo.

Posibles efectos secundarios de la radiación externa

Los posibles efectos secundarios que se presentan a continuación están asociados con la radiación externa convencional, la cual se utiliza actualmente con mucha menos frecuencia que en el pasado.  Los riesgos de los métodos de tratamiento más nuevos mencionados anteriormente son probablemente menores.
Problemas intestinales: durante y después del tratamiento con la radiación externa, usted pudiera presentar diarrea, algunas veces con sangre en las deposiciones, incontinencia rectal e irritación del intestino grueso. La mayoría de estos problemas desaparecen con el pasar del tiempo, pero en pocos casos el funcionamiento normal de los intestinos no se restablece hasta que termina el tratamiento.
 
Problemas con la vejiga: usted pudiese presentar deseos de orinar frecuentemente, una sensación de ardor mientras orina y sangre en la orina. Los problemas con la vejiga persisten en aproximadamente uno de tres pacientes, siendo el deseo de orinar frecuentemente el más común.

Incontinencia urinaria: aunque este efecto secundario es menos común que después de la cirugía, la probabilidad de incontinencia aumenta cada año por varios años después del tratamiento.

Impotencia: después de varios años, la tasa de impotencia después de la radiación es aproximadamente la misma que con la cirugía. Por lo general, la impotencia no ocurre inmediatamente después de administrarse la radioterapia, sino que se desarrolla lentamente en el transcurso de uno o más años. Al igual que en la cirugía, mientras más avanzada sea su edad, mayor la probabilidad de volverse impotente. Los tratamientos, como los que se mencionaron en la sección anterior, incluyendo los medicamentos contra la disfunción eréctil, pueden ayudar. 

Sensación de cansancio: la radioterapia también pudiera causar cansancio que pudiera durar por varios meses después de finalizado el tratamiento.

Linfedema: la acumulación de líquido en las piernas o en los genitales (descrito en la sección sobre cirugía de este documento) es posible si los ganglios linfáticos reciben radiación.


Braquiterapia (radioterapia interna)

Este método (braquiterapia permanente o de baja dosis) usa balines radiactivos pequeños (cada uno del tamaño de un grano de arroz) colocados directamente en la próstata. Algunas veces a estos balines se les llama "semillas”. Debido a que son tan pequeños, causan poca incomodidad y a menudo simplemente se dejan allí después de que se haya gastado su material radiactivo.

En otra forma de braquiterapia (braquiterapia temporal o de dosis alta) se usan agujas para colocar catéteres en la próstata. Una sustancia radioactiva fuerte se coloca en estos catéteres por    entre cinco y 15 minutos y luego se extrae. Usted permanecerá en el hospital para este tratamiento. Por lo general se administran 3 tratamientos breves dentro de un par de días. Los catéteres son retirados después del último tratamiento. A menudo este tratamiento se combina con la radiación externa que se administra en menor dosis a que si se aplicara por sí sola. Durante aproximadamente una semana posterior a este tratamiento usted sentirá algo de dolor en el área entre el escroto y el recto, y la orina puede tener un color marrón rojizo.

Posibles riesgos y efectos secundarios de la braquiterapia
Si se le colocan balines que permanecerán puestos, éstos administrarán pequeñas cantidades de radiación durante varias semanas. Aún cuando la radiación no llega lejos, le pedirán que se mantenga alejado de las mujeres embarazadas y niños pequeños durante este tiempo. Es posible que también le pidan tomar otras precauciones, tal como usar un condón durante las relaciones sexuales.

Por cerca de una semana, después de la colocación de los balines, puede experimentarse algo de dolor en el área y un color entre rojo y café en la orina. Además existe el riesgo menor de que podría que algunas de las semillas se muevan (migren) a otras partes del cuerpo. Como en el tratamiento de radiación externa, este método puede causar efectos secundarios como problemas del control de la vejiga y los intestinos, así como impotencia. Pero puede que éstos ocurran a tasas menores. Asegúrese de hablar con su médico si usted manifiesta cualquiera de estos efectos secundarios. Hay medicamentos y otros métodos que a menudo pueden ayudar.

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Criocirugía

Este método a veces se utiliza para tratar el cáncer de la próstata al congelar las células mediante frías sondas metálicas. Se usa sólo para el cáncer de la próstata que no se ha propagado pero puede que no sea una buena alternativa para hombres con grandes glándulas prostáticas. Las sondas se colocan a través de incisiones entre el ano y el escroto. Luego se pasan gases fríos a través de las sondas, lo que crea bolas de hielo que destruyen la glándula prostática. Durante el procedimiento se usa algún tipo de anestesia.

También se coloca un catéter (por lo general a través de abdomen) para evitar que la orina se acumule en la vejiga al inflamarse la próstata (usualmente ocurre después del tratamiento). Es probable que deba permanecer en el hospital durante un día. El catéter se retira un par de semanas después. Después del procedimiento, habrá algo de magulladura y dolor en el área donde se insertó la sonda. Puede que tenga algo de sangre en la orina por los primeros días. Después de la criocirugía, la inflamación por corto plazo del pene y el escroto también es común.

Posibles efectos secundarios de la criocirugía

La criocirugía presenta ventajas y desventajas. Por una parte, debido a que es menos agresiva que la cirugía radical, hay menos pérdida de sangre, una hospitalización más corta, un periodo de recuperación más corto y menos dolor. No obstante, el congelamiento puede dañar los nervios cercanos a la próstata y causar impotencia e incontinencia. Puede que estos efectos secundarios ocurran con más frecuencia que después de la prostatectomía radical. Además, el congelamiento puede dañar la vejiga y los intestinos, lo que produce dolor, una sensación de ardor y la necesidad de vaciar la vejiga y los intestinos a menudo.

En comparación con la cirugía o el tratamiento de radiación, los médicos tienen mucho menos conocimiento sobre qué tan bien funciona el método en el largo plazo. Por esta razón, muchos médicos no incluyen la criocirugía entre las primeras opciones que recomiendan para tratar el cáncer de la próstata.

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Terapia hormonal

El objetivo de la terapia hormonal (también conocida como supresión de andrógenos) es reducir los niveles de las hormonas masculinas o andrógenos, como la testosterona. Los andrógenos, que se producen mayormente en los testículos, hacen que las células cancerosas crezcan. La reducción de los niveles de andrógenos puede usualmente hacer que el cáncer de la próstata disminuya de tamaño o crezca más lentamente. Sin embargo, la terapia hormonal puede controlar, pero no curar el cáncer. Tampoco sustituye a los tratamientos dirigidos a curar el cáncer.

La terapia hormonal a menudo se utiliza en las siguientes situaciones:

  • En los hombres que no han tenido cirugía o radiación como buenas opciones de tratamiento.
  • En los hombres cuyos tumores cancerosos se han propagado a otras partes del cuerpo o han regresado después del tratamiento inicial.
  • Puede que se use junto con la radiación en hombres que están en alto riesgo de que el cáncer les recurra tras el tratamiento.
  • A veces se usa antes de la cirugía de radiación para encoger el cáncer.


Si bien la terapia hormonal no cura el cáncer, puede proveer alivio de los síntomas. Algunos médicos opinan que la terapia hormonal funciona mejor si se comienza lo antes posible antes de que el cáncer llegue a una etapa más avanzada; pero no todos los médicos están de acuerdo.

Debido a que casi todos los canceres de la próstata se hacen resistentes a este tratamiento con el tiempo, algunos médicos usan un enfoque de administrar la terapia repetidamente de forma intermitente. Los medicamentos se administran por algún tiempo, luego se dejan de administrase y después vuelven a ser administrados. Una ventaja es que algunos hombres pueden evitar por algún tiempo los efectos secundarios (impotencia, pérdida del apetito sexual, etc.). Se están llevando a cabo estudios para ver si este nuevo método es mejor o peor que administra los medicamentos de manera continua.
 

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Tipos de terapia hormonal

Existen varios métodos que se usan para la terapia hormonal. Éstos incluyen ya sea cirugía o el uso de varios medicamentos para disminuir la cantidad de testosterona o para bloquear la capacidad del cuerpo de usar los andrógenos.

Orquiectomía

A pesar de que es un tipo de cirugía (castración quirúrgica), su principal efecto es como una forma de terapia hormonal. En esta operación, el cirujano extirpa los testículos, que es donde se produce más del 90% de los andrógenos, principalmente la testosterona. Siendo éste un procedimiento básicamente simple y no tan costoso que las otras opciones, es de forma permanente y muchos hombres tienen dificultad en aceptar esta operación. La mayoría de los hombres que se someten a esta cirugía pierden el deseo sexual y no pueden tener erecciones.

La orquiectomía puede tener efectos secundarios graves que varían y dependen del tipo de terapia hormonal que se le administre. Aproximadamente un 90% de los hombres que se somete a esta operación experimentan una reducción o pérdida del deseo sexual e impotencia. Otros efectos secundarios pueden incluir:

  • Acaloramientos (pueden desaparecer con el tiempo).
  • Sensibilidad en las mamas (senos).
  • Crecimiento del tejido mamario.
  • Debilitamiento de los huesos (osteoporosis).
  • Recuentos bajos de glóbulos rojos (anemia).
  • Disminución de la agudeza mental.
  • Pérdida de masa muscular.
  • Subida de peso.
  • Cansancio (fatiga).
  • Niveles más bajos del colesterol "bueno" (HDL por sus siglas en inglés).
  • Depresión.


Muchos de estos efectos secundarios pueden ser tratados.  La osteoporosis puede ser un problema serio debido a que los hombres son más propensos a las fracturas de los huesos. Si se desarrolla osteoporosis, ésta debe tratarse. El ejercicio es una buena manera de reducir la probabilidad de perder masa muscular y ósea, reducir el cansancio, y para bajar el peso aumentado. La depresión también puede ser tratada con medicamentos y/o asesoramiento.

Análogos de la hormona liberadora de la hormona luteinizante (LHRH por sus siglas en inglés): estos medicamentos reducen los niveles de testosterona tan eficientemente como la orquiectomía. Los análogos de la LHRH (o agonistas) se administran mediante inyecciones, mensualmente o cada 3, 4, 6 ó 12 meses. Aunque este tratamiento cuesta más e implica más consultas con el médico, la mayoría de los hombres escoge este método en vez de la cirugía para extirpar los testículos.

Los efectos secundarios son parecidos a los de la cirugía (ver sección anterior). También, cuando los análogos de la LHRH son administrados al principio, el nivel de testosterona se eleva brevemente antes de que se reduzca a niveles bajos. Eso se conoce como “exacerbación”. Los hombres con cáncer propagado a los huesos pudieran experimentar dolor en los huesos durante la exacerbación. Para reducir la exacerbación, los medicamentos llamados antiandrógenos pueden usarse por algunas semanas antes de comenzar el tratamiento con los análogos de la LHRH.

Antagonistas de la LHRH: un nuevo medicamento, el abarelix (Plenaxis®) es un antagonista de la LHRH, el cual reduce la testosterona más rápidamente y no causa una exacerbación. Pero un número reducido de hombres son alérgicos al medicamento. Por esta razón sólo se usa para hombres que no pueden tomar otras formas de terapia hormonal. Los efectos secundarios son similares a los de la orquiectomía o los agonistas de la LHRH (vea la sección anterior).

El medicamento abarelix se administra sólo en ciertos consultorios médicos. Se administra cada dos semanas por inyección durante el primer mes, luego cada cuatro semanas. Requerirá permanecer en el consultorio unos 30 minutos después de haber recibido la inyección para asegurarse que no tenga una reacción alérgica.

Antiandrógenos: estos medicamentos bloquean la capacidad del cuerpo de usar los andrógenos Incluso después de haberse extirpado los testículos o durante el tratamiento con LHRH, las glándulas suprarrenales continúan produciendo una pequeña cantidad de andrógenos. Los antiandrógenos pueden usarse junto con la orquiectomía o con los análogos de la LHRH para proveer un bloqueo combinado de los andrógenos o un bloqueo total de todos los andrógenos que el cuerpo produce. Aún hay controversia sobre si el bloque combinado de los andrógenos es mejor que el uso de otros tratamientos por sí solos.

Los antiandrógenos pueden causar diarrea, náusea, problemas del hígado y cansancio. Parece ser que causa menos efectos secundarios sexuales que los otros tratamientos hormonales.

Otros medicamentos: durante un tiempo, los estrógenos (hormonas femeninas) eran usados para tratar a los hombres con cáncer de la próstata. Debido a los efectos secundarios, ahora se usan los análogos de la LHRH y los antiandrógenos. Pero puede que el estrógeno o algunos otros medicamentos como el ketoconazol (Nizoral®) se usen si los otros tratamientos hormonales dejan de surtir efecto.

Debates sobre la terapia hormonal

Todavía no se han resuelto muchos asuntos sobre la terapia hormonal, tales como el momento más indicado para comenzar o detener la terapia y la mejor manera de administrarla. Se están llevando a cabo estudios que están analizando estos asuntos. Si usted está considerando la terapia hormonal, pídale a su médico que le explique los tratamientos que usará y los efectos secundarios que puede esperar tener.

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Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para tratar el cáncer. Los medicamentos a menudo son inyectados en una vena. Otros pueden ingerirse en forma de pastillas. Una vez los medicamentos entran al sistema sanguíneo, pasan a todo el cuerpo para alcanzar y destruir las células cancerosas.

Por algún tiempo, no se creía que la quimioterapia fuese muy eficaz en el tratamiento del cáncer de la próstata, pero esto ha cambiando en los últimos años.  En los últimos años, se ha reportado sobre nuevos medicamentos que alivian los síntomas del cáncer de la próstata en hombres con un estado avanzado de la enfermedad.

Al igual que en la terapia hormonal, la quimioterapia es poco probable que cure el cáncer. No se espera que este tratamiento destruya todas las células cancerosas, pero puede reducir el crecimiento del cáncer y disminuir los síntomas, lo que resulta en una mejor calidad de vida.

Existe una variedad de medicamentos de quimioterapia. Con frecuencia, se administran dos o más a la misma vez para obtener un mejor efecto.

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Efectos secundarios de la quimioterapia

Si bien los medicamentos de quimioterapia eliminan las células del cáncer, también dañan algunas células normales, lo que puede provocar efectos secundarios. Los efectos secundarios de la quimioterapia dependen del tipo de medicamentos, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Estos efectos secundarios pueden incluir:

  • Náusea y vómito.
  • Pérdida de apetito.
  • Caída del cabello.
  • Llagas en la boca.


Debido a que la quimioterapia puede dañar también las células normales, sus recuentos sanguíneos pudieran ser bajos. Esto puede causar:

  • Aumento del riesgo de infecciones (debido a la escasez de glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
  • Cansancio (por bajos recuentos de glóbulos rojos).


Además, cada medicamento pudiera tener su propio efecto secundario.

La mayoría de los efectos secundarios desaparecen después de terminado el tratamiento. Si tiene problemas con los efectos secundarios, hable con su médico o enfermera sobre lo que se puede hacer, Hay ayuda disponible para muchos de los efectos secundarios de la quimioterapia. Por ejemplo, existen medicamentos que previenen o reducen las náuseas y los vómitos. Se pueden administrar otros medicamentos para estimular los recuentos sanguíneos.

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Tratamiento del dolor y otros síntomas

La mayor parte de este artículo trata sobre las maneras para extirpar o destruir las células cancerosas, o de cómo reducir su velocidad de crecimiento. Sin embargo, es importante darse cuenta que mantener una buena calidad de vida también es un objetivo importante. No dude en hablar con su médico o enfermera sobre el dolor o cualquier síntoma que pudiera estarle afectando. Hay maneras de tratarlos, y recibir tratamiento eficaz puede ayudarle a sentirse mejor y permitirle que se concentre en las cosas que son importantes en su vida.

Medicinas contra el dolor
Estas medicinas también funcionan muy bien. Cuando se usan como se indica, no necesita preocuparse sobre cuestiones de adicción o dependencia. Puede que ocurran síntomas como la somnolencia y el estreñimiento, pero usualmente éstos desaparecen cuando usted se acostumbra al medicamento, o generalmente pueden ser tratados mediante el cambio de las dosis o agregando otros medicamentos.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos son otro grupo de medicamentos que pueden ayudar a aliviar el dolor en los huesos. Puede que también desaceleren el crecimiento de las células cancerosas y que fortalezcan los huesos en los hombres que están recibiendo tratamiento hormonal. Los bifosfonatos pueden ocasionar efectos secundarios, incluyendo síntomas parecidos a la influenza (gripe) y dolor en los huesos. Algunos hombres han experimentado un efecto secundario poco común, pero que causa mucha angustia, con estos medicamentos. Presentan dolor en la mandíbula y sus médicos encuentran que parte del hueso de la mandíbula superior o inferior ha muerto. Esto puede originar pérdida de los dientes o infecciones en el hueso de la mandíbula. Los médicos desconocen por qué esto ocurre o cómo prevenirlo. Hasta el momento, el único tratamiento ha sido suspender el tratamiento con bifosfonatos. Algunos médicos que tratan el cáncer recomiendan que los pacientes acudan a una revisión dental y que cualquier problema de dientes o de la mandíbula sea tratado antes de comenzar a tomar los bifosfonatos.

Esteroides

Algunas veces los corticoesteroides pueden aliviar el dolor en los huesos en algunos hombres.

Radioterapia

Si bien la radioterapia puede usarse como el tratamiento principal contra el cáncer de la próstata, también puede usarse para tratar el dolor de los huesos causado por el cáncer que se ha propagado a los huesos.

Para este propósito también se utilizan unas sustancias llamadas radiofármacos. Los radiofármacos son un grupo de medicamentos que tiene elementos radiactivos. Se administran a través de una vena. y luego se establecen en las partes de los huesos que contienen cáncer. Aproximadamente 8 de cada 10 pacientes con cáncer de la próstata que tienen dolor en los huesos se benefician con este tratamiento. El efecto secundario principal es la reducción de los recuentos de glóbulos rojos. Esto podría incrementar su riesgo de desarrollar una infección o de sangrar fácilmente.

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¿Cuál es el mejor tratamiento para mí?

Si usted tiene cáncer de la próstata, puede ser útil que considere varios factores antes de seleccionar el curso de su tratamiento. Entre estos factores se incluye la edad, su salud en general, sus metas de tratamiento y lo que piense sobre los efectos secundarios. Por ejemplo, algunos hombres no conciben la idea de vivir con efectos secundarios como la incontinencia y la impotencia. A otros les inquieta menos estos efectos y están más preocupados por eliminar su cáncer.

Si usted es mayor de 70 años o tiene problemas graves de salud, es recomendable que considere al cáncer de la próstata como una enfermedad crónica. Muy probablemente no le causará la muerte, pero pudiera causarle síntomas que deseará evitar. Desde este punto de vista, la meta es aliviar los síntomas y evitar los efectos secundarios del tratamiento. Así que usted puede decidir la espera en observación o la terapia hormonal. Por supuesto, la edad por sí sola no es necesariamente la mejor base para tomar su decisión. Muchos hombres se encuentran en buena salud mental y física a los 70 años, mientras que algunos hombres más jóvenes pudieran no estar tan saludables.

Si usted es más joven y aparte del cáncer disfruta de una buena salud, es posible que esté más dispuesto a sobrellevar los efectos secundarios del tratamiento si éste le ofrece la mejor probabilidad de cura. La mayoría de los médicos opinan actualmente que la radiación externa, la prostatectomía radical y los implantes radiactivos tienen las mismas tasas de cura para los tumores cancerosos en la etapa más temprana. Sin embargo, la situación de cada hombre es única y se ve influenciada por muchos factores.

Estas decisiones difíciles son incluso más difíciles para usted si intenta tomarlas por sí solo. A menudo es beneficioso hablar sobre las opciones de tratamiento con más de un médico. Para los cirujanos especialistas, como los urólogos, es natural recomendar la cirugía, y para los oncólogos expertos en radioterapia es natural recomendar la radiación. Además, es posible que usted quiera considerar más de una opinión médica, quizás incluso de otros tipos de médicos. A menudo, su médico primario puede ayudarle a escoger el plan de tratamiento que más le conviene a usted.

A muchos hombres les resulta beneficioso hablar con otros que han enfrentado los mismos problemas.

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Tasas de supervivencia del cáncer de la próstata

Las tasas de supervivencia a cinco años se refieren al porcentaje de pacientes que no mueren por causa del cáncer de la próstata dentro de 5 años después de que se les diagnostica el cáncer (los hombres con cáncer de la próstata que mueren por otras causas no son contabilizados). Por supuesto, muchos pacientes pudieran vivir mucho más de 5 años después del diagnóstico. Las tasas de supervivencia a cinco años se basan en los hombres con cáncer de la próstata que fueron tratados inicialmente hace más de 5 años.

En general, 99% de los hombres diagnosticados con cáncer de la próstata sobreviven al menos 5 años. El 91% de los tumores cancerosos de la próstata se detectan cuando aún están localizados dentro de la próstata o sólo en áreas adyacentes, y la tasa relativa de supervivencia a cinco años para estos hombres es de casi el 100%. De los hombres cuyos canceres de la próstata se han propagado a partes distantes del cuerpo para el momento del diagnóstico, se espera que alrededor de 32% sobreviva al menos 5 años.

Los métodos modernos para la detección con tratamiento del cáncer de la próstata han causado un descenso anual de la tasa de muertes por cáncer de próstata. Por lo que los hombres tratados en la actualidad puede que tengan una mejor perspectiva que las cifras que se mencionan anteriormente.

Si bien estos porcentajes proveen una idea general, tenga presente que la situación de cada hombre es única y que las estadísticas no pueden predecir exactamente lo que sucederá en su caso. Hable con su equipo de atención del cáncer si tiene preguntas acerca de sus probabilidades de cura o de cuánto tiempo sobrevivirá al cáncer, pues ellos conocen mejor su situación.

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Estudios clínicos

Los estudios de nuevos tratamientos prometedores se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente. Los tratamientos usados en los estudios clínicos con frecuencia demuestran tener beneficios reales. Las principales preguntas que los investigadores quieren contestar son:

  • ¿Es beneficioso este tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que el que estamos usando ahora?
  • ¿Qué efectos secundarios produce el tratamiento?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?


Los estudios clínicos se llevan a cabo en fases. Cada fase está diseñada para contestar ciertas preguntas.

El propósito de un estudio en la fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la cantidad de éste que se pueda administrar con seguridad. El propósito principal de un estudio en la fase I es probar la seguridad del medicamento.

Los estudios en fase II están diseñados para determinar si el medicamento funciona. Se administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves y se les observa muy de cerca para ver si hay algún efecto sobre el cáncer.

Los estudios clínicos en fase III comparan el tratamiento nuevo con el convencional. Se divide un gran número de pacientes en dos grupos. El grupo de control recibe el tratamiento convencional y el otro grupo recibe el tratamiento nuevo. Todos son observados de cerca para determinar cuál tratamiento es más efectivo. El estudio será detenido si los efectos secundarios son demasiado severos o si un grupo presenta resultados mucho mejores que el otro grupo.

Si está participando en un estudio clínico, contará con un equipo de expertos que estará monitoreando su progreso muy cuidadosamente. No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna persona sabe de antemano si el tratamiento será eficaz, ni exactamente qué efectos secundarios podrán presentarse. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Sin embargo, tenga en cuenta que incluso los tratamientos convencionales causan efectos secundarios.

La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Aun después de haber ingresado a un estudio clínico, podrá abandonar el estudio en cualquier momento y por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no evitará que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

Métodos complementarios y alternativos

Podrá escuchar sobre distintos tipos de tratamiento por parte de sus familiares y amigos. La gente tiende a ofrecer toda clase de cosas como vitaminas, hierbas y técnicas de acupuntura, entre otras. Existe mucho interés hoy día en los tratamientos complementarios y alternativos contra el cáncer.  

Antes de hacer cambios en su tratamiento o de añadir cualquiera de estos métodos, asegúrese de hablarlo con su médico o enfermera. Algunos métodos pueden ser usados con seguridad junto con el tratamiento médico convencional.   Otros, sin embargo, pueden interferir con el tratamiento convencional o causar graves efectos secundarios.   Es por eso que es importante que hable abiertamente con su médico.

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¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi doctor?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.

  • ¿Puede anotar, por favor, el tipo exacto de cáncer que tengo?
  • ¿Puedo obtener una copia de mi informe patológico?
  • ¿Cuál es la probabilidad de que el cáncer se haya propagado más allá de mi próstata? De ser así, ¿continúa siendo curable?
  • ¿Cuáles pruebas adicionales (si algunas) usted recomienda y por qué?
  • ¿Cuál es la etapa clínica y la puntuación de Gleason de mi cáncer? ¿Qué significa eso en mi caso?
  • ¿Recomienda la espera en observación como una opción para mí? ¿Por qué sí o por qué no?
  • ¿Recomienda una prostatectomía radical o radiación para mí? ¿Por qué sí o por qué no?
  • Si usted recomienda la prostatectomía radical, ¿será la que no daña los nervios? ¿Será laparoscópica?
  • ¿Qué tipo de tratamiento con radiación pudiera ser mejor para mí?
  • ¿Cuáles otros tratamientos podrían ser apropiados para mí? ¿Por qué?
  • De esos tratamientos, ¿cuáles son los riesgos o efectos secundarios que debo esperar?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que tenga problemas con incontinencia o impotencia?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que tengan otros problemas urinarios o rectales?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que el cáncer regrese con el tratamiento que usted sugiere? ¿Cuál sería nuestro próximo paso si esto ocurre?
  • ¿Cuál es mi tasa de supervivencia según la etapa clínica, grado y las varias opciones de tratamiento?
  • ¿Debo hacer una dieta especial?

La vida después del tratamiento

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer. Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados

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Atención de seguimiento

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. El seguimiento usualmente incluye visitas regulares al médico, pruebas sanguíneas de PSA, y exámenes digitales del recto, lo que probablemente comienza dentro de pocos meses de finalizado el tratamiento. La mayoría de los médicos recomiendan pruebas de PSA aproximadamente cada seis meses por los primeros cinco años después del tratamiento, y por lo menos cada año después de esto. Es posible que también se le hagan otras pruebas. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacer cualquier pregunta, así como hablar sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi todos los tratamientos del cáncer tienen efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

El cáncer de la próstata puede reaparecer muchos años después del tratamiento inicial, por lo que es importante seguir periódicamente las visitas al médico e informar cualquier síntoma nuevo (como dolor en los huesos o problemas urinarios). Si el cáncer de la próstata regresa, sus opciones de tratamiento dependerán del lugar donde se cree está el cáncer y qué tipos de tratamiento ya usted recibió.

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Consultas con un nuevo doctor

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un doctor nuevo. Es importante que usted le provea a su nuevo doctor los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Asegúrese de que tenga disponible la siguiente información y que siempre guarde copias de sus informes médicos para usted:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que cada doctor tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos de tratamiento contra el cáncer pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su salud general a largo plazo.

Opte por una vida más saludable

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable.

Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.

Dieta y nutrición
Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer.
Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos alimentarios saludables. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de vegetales y frutas cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs o salchichas), mortadela y tocino. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.


Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede causar que no sientan deseos de estar activas físicamente. Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo.

Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la actividad con el descanso

El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:
Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).

  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre usted mismo.

Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos canceres.
Su salud emocional

Una vez que finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Puede que se encuentre pensando sobre el efecto de su cáncer sobre sus familiares y amigos, así como el efecto sobre su vida profesional. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al doctor, usted consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea, u orientadores individuales.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir muy solo. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle.

Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

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¿Qué ocurre si el tratamiento ya no es eficaz?

Si el cáncer continúa creciendo después de un tipo de tratamiento, o si regresa, a menudo es posible probar otro plan de tratamiento que pudiera seguir curando el cáncer, o por lo menos reducir el tamaño de los tumores lo suficiente como para ayudarle a vivir más tiempo y hacerle sentir mejor. Por otro lado, cuando una persona ha recibido varios tratamientos médicos diferentes y el cáncer no ha sido curado, con el transcurso del tiempo el cáncer tiende a volverse resistente a todos los tratamientos. En ese momento, resulta importante sopesar el posible beneficio limitado de un nuevo tratamiento y las posibles desventajas, incluyendo las visitas continuas al doctor y los efectos secundarios del tratamiento.

Cada persona tiene su propia manera de considerar esto. Algunas personas quizás deseen enfocarse en mantenerse cómodas durante el tiempo limitado que les queda.

Cuando llegue el momento en el que usted ha tratado todos los tratamientos médicos, pero éstos simplemente ya no son eficaces, probablemente éste sea el momento más difícil en su lucha contra el cáncer. Aunque su doctor pueda ofrecerle un tratamiento nuevo, usted necesita considerar que llegará el momento en que sea poco probable que continuar el tratamiento mejore su salud o cambie su pronóstico o supervivencia. 

Independientemente de lo que usted decida hacer, es importante que esté lo más cómodo posible. Asegúrese de que usted pida y reciba el tratamiento para cualquier síntoma que pudiese tener, tal como el dolor.

En este momento, es posible que usted se beneficie del cuidado que se ofrece en las residencias de enfermos crónicos terminales (hospicio). En la mayoría de los casos, este cuidado se puede dar en la casa. Es posible que el cáncer esté causando síntomas o problemas que requieran atención, y las residencias de enfermos crónicos terminales se enfocan en su comodidad.

También recuerde que es importante mantener la esperanza. La esperanza de una cura puede que ahora no sea tan profunda, pero sigue habiendo esperanza de que pueda pasar momentos buenos con sus familiares y amigos, momentos que estarán llenos de felicidad y significado. En cierta manera, una interrupción de su tratamiento contra el cáncer en este momento es una oportunidad para reenfocarse en las cosas más importantes de su vida. Éste es el momento para hacer algunas cosas que usted siempre deseaba hacer y dejar de hacer aquéllas que ya no desea.

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