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Cáncer Cervico Uterino

¿Qué es cáncer del cuello uterino?

El cuello uterino es la parte inferior del útero (la matriz). El útero consiste de dos partes. La parte superior, llamada cuerpo del útero, es el lugar donde crece el bebé. El cuello uterino, en la parte inferior, conecta el cuerpo del útero con la vagina (el canal por donde nace el feto).




Este cáncer (también conocido como cáncer cervical) se origina en la membrana que recubre el cuello uterino. Este cáncer no se forma repentinamente. En sus inicios, algunas células comienzan a convertirse de células normales en células precancerosas, y luego en cancerosas.  Este proceso de cambio puede tomar varios años, aunque a veces sucede con mayor rapidez.  Se usan varios términos, incluyendo displasia, para referirse a estos cambios. Para algunas mujeres, estos cambios pueden desaparecer sin tratamiento alguno.  Sin embargo, lo más común es que se requiera tratamiento para impedir que se conviertan en un verdadero cáncer.

Existen dos tipos principales de cáncer del cuello uterino: entre el 85% y el 90% de los casos son carcinoma de células escamosas y entre el 10% y 20% son adenocarcinoma.  Si el cáncer tiene características de ambos tipos se conoce como carcinoma mixto.  Si usted tiene cáncer del cuello uterino, pídale a su médico que le explique exactamente de qué tipo es.

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¿Cuántas mujeres contraen cáncer del cuello uterino?

Actualmente el cáncer cérvico uterino constituye la primera causa de mortalidad por neoplasias
malignas entre las mujeres de 25 años y más en nuestro país. Diariamente se registran en México
alrededor de 12 muertes por esta causa, lo que representa una verdadera inequidad de género e
injusticia social, con mayor incidencia en las entidades federativas del sureste del país..
La tasa de mortalidad por cáncer cérvico uterino, muestra una tendencia descendente de 25.0 por 100 000
mujeres de 25 años y más en 1990, a 19.3 en el año 2000; sin embargo, el número de defunciones por
esta causa muestra una ligera tendencia a la alza; en el año 2000 hubo 4 601 defunciones, lo que representa
8.7% más que en 1990.

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¿Cuáles son las causas del cáncer del cuello uterino?

Un factor de riesgo es cualquier cosa que aumenta las probabilidades de que una persona contraiga una enfermedad. Algunos factores de riesgo, como el fumar, se pueden controlar. Otros, como la edad o la raza de la persona, no se pueden cambiar. Varios factores de riesgo aumentan la probabilidad de una mujer de contraer cáncer del cuello uterino.

Cuando se considera el asunto de los factores de riesgo, es útil concentrarse mayormente en aquellos que pueden cambiarse. . Sin embargo, los que no se pueden cambiar también pueden servir para recordarles a las mujeres la importancia de hacerse una prueba de Papanicolaou.

El factor de riesgo principal del cáncer del cuello uterino es la infección con el virus del papiloma humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés).  Los virus del papiloma humano son un grupo de más de 100 tipos de virus que pueden causar verrugas. Algunos tipos del VPH pueden causar verrugas genitales. Otros tipos, sin embargo, causan cáncer del cuello uterino. A éstos se les llama VPH de “alto riesgo”. Este virus se puede transmitir de una persona a otra durante las relaciones sexuales.  El sostener relaciones sexuales sin protección, especialmente a una edad temprana, hace que sea más probable infectarse con el virus de VPH.  Además, las mujeres que tienen muchas parejas sexuales (o que han tenido relaciones sexuales con hombres que, a su vez, han tenido muchas parejas) tienen un riesgo mayor de contraer VPH.

Actualmente no existe cura o tratamiento para el VPH que causa cambios en las células del cuello uterino.  No obstante, la infección con VPH desaparece a menudo por sí sola sin necesidad de ningún tratamiento. La infección con VPH ocurre principalmente en las mujeres jóvenes y es menos común en las mujeres mayores de 30 años.  Desconocemos la razón de esto.  Los condones pueden proteger contra el VPH cuando se usan correctamente, y es importante usarlos ya que protegen contra el sida (AIDS, en inglés) y otras enfermedades de transmisión sexual.
La prueba de Papanicolaou puede encontrar cambios en las células del cuello uterino causados por los VPHs. Aunque no hay cura para el VPH, el crecimiento de células anormales que causa el virus puede ser tratado.  Se han creado vacunas que previenen la infección con algunos tipos de VPH. Actualmente, la FDA aprobó una vacuna y otras están en desarrollo.
A pesar de que el VPH es un factor de riesgo importante para el cáncer de cuello uterino, la mayoría de las mujeres con esta infección no contraen este cáncer. Los doctores entienden que otros factores tienen que surgir para que se origine el cáncer. Algunos de estos factores de presentan a continuación.

Fumar: las fumadoras tienen aproximadamente el doble de probabilidades respecto a las no fumadoras de contraer cáncer del cuello uterino. El humo del tabaco puede producir químicos que pueden dañar el ADN de las células del cuello uterino y hacer que haya una probabilidad mayor de que este cáncer se origine.   

Infección con VIH (HIV, en inglés):   el VIH (virus de inmunodeficiencia humana) es el que causa el sida o AIDS (este virus no es lo mismo que VPH). También puede ser un factor de riesgo para el cáncer de cuello uterino. La infección con el VIH hace que el sistema inmunológico de una mujer esté menos apto para combatir el VPH y los tumores cancerosos en sus primeras etapas.

Infección con clamidia: la clamidia es un tipo relativamente común de bacteria que puede infectar los órganos sexuales de las mujeres, y que se contrae por contacto sexual. Muchas mujeres no saben que están infectadas a menos que las muestras tomadas en el momento de su prueba de Papanicolaou sean analizadas para este tipo de bacteria. Algunos estudios sugieren que las mujeres que tienen esta infección (o la han tenido en el pasado) tienen mayor riesgo de cáncer del cuello uterino. Aunque se necesitan más estudios para confirmar este hallazgo, ya hay suficientes razones para prevenir esta infección o para tratarla. La infección a largo plazo puede causar otros problemas graves.

Alimentación: una alimentación con poco contenido de frutas, vegetales o verduras está asociada con un riesgo aumentado de cáncer cervical y de otros canceres. Además, las mujeres que están sobrepeso tienen un mayor riesgo.

Píldoras anticonceptivas: el uso de píldoras anticonceptivas por períodos prolongados aumenta el riesgo de cáncer del cuello uterino.  Algunos estudios han indicado un mayor riesgo si se usan las píldoras anticonceptivas por cinco o más años.  Hable con su médico sobre las ventajas y las desventajas de las píldoras anticonceptivas en su caso particular.

Embarazos múltiples: las mujeres que han tenido muchos embarazos completos tienen un riesgo mayor de contraer cáncer del cuello uterino. Aunque nadie sabe realmente la razón de esto, los estudios abarcadores lo han probado fuera de dudas.

Ingresos bajos: las mujeres pobres tienen un riesgo mayor de cáncer del cuello uterino. Esto puede deberse a que ellas no pueden pagar una buena atención médica, incluyendo pruebas de Papanicolaou.

DES (diethylstillbestrol): el DES es un medicamento hormonal que fue usado entre 1940 y 1971 para algunas mujeres que se pensaba tenían un mayor riesgo de aborto espontáneo.  Las hijas de las mujeres que tomaron este medicamento tienen un riesgo ligeramente más alto de cáncer de la vagina y del cuello uterino.

Antecedentes familiares: los estudios recientes sugieren que las mujeres cuyas madres o hermanas han tenido cáncer del cuello uterino tienen una probabilidad mayor de contraer la enfermedad. Esto podría deberse a que estas mujeres son menos capaces de combatir el VPH en comparación con otras mujeres, u otros factores podrían estar involucrados.

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¿Se puede prevenir el cáncer del cuello uterino?

La mayoría de los canceres del cuello uterino pueden prevenirse. Existen dos maneras para prevenir esta enfermedad. La primera manera consiste en prevenir los pre-canceres, lo que se logra mejor evitando los factores de riesgo.

Las mujeres jóvenes pueden retrasar el inicio de las relaciones sexuales hasta que sean mayores. Las mujeres de todas las edades pueden protegerse contra el VPH si tienen pocas parejas sexuales y si no tienen sexo con personas que hayan tenido muchas parejas. El VPH no siempre produce verrugas u otros síntomas, por lo que es difícil saber si alguien está infectado. Cuando se usan correctamente, los condones proveen cierta protección contra el VPH, y también ayudan a proteger contra el sida y otras enfermedades.

Actualmente existen vacunas que pueden proteger a las personas contra el VPH. Hasta el momento, las vacunas que protegen contra ciertos tipos de VPH han mostrado ser eficaces en la prevención de la mayoría de las verrugas genitales. Actualmente las vacunas solo se usan para prevenir, no tratar, una infección con VPH.

La vacuna que actualmente se usa requiere una serie de tres inyecciones por un período de un año. Ésta fue aprobada por la FDA y debe ser cubierta por la mayoría de los seguros médicos.  La Sociedad Americana del cáncer recomienda la vacuna para las niñas de 11 o 12 años, antes de comenzar a estar activas sexualmente.  Además se recomienda en mujeres de 13 a 18 años de edad como medida para “ponerse al día”.  Las mujeres de 19 a 26 años deben hablar con sus médicos para saber si la vacuna es apropiada para ellas.  Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los tipos de VPH causantes de cáncer.  Por lo tanto, las pruebas de Papanicolaou siguen siendo necesarias.
La segunda manera de prevenir el cáncer de cuello uterino es mediante la prueba de Papanicolaou. Esta prueba puede detectar la infección con VPH y los pre-canceres. El tratamiento para estos problemas puede detener el cáncer del cuello uterino antes de que se convierta completamente en un cáncer invasivo.

La Sociedad Americana del cáncer recomienda lo siguiente:

  • Todas las mujeres deben comenzar la prueba de Papanicolaou aproximadamente tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad.
  • La prueba se debe realizar anualmente si se usa la prueba normal de Papanicolaou, o cada dos años si se usa la prueba más moderna del Papanicolaou en líquido.
  • A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años. Otra opción para las mujeres mayores de 30 años es hacerse una de las pruebas de Papanicolaou cada tres años más la prueba de VPH ADN (más adelante se provee información sobre esta prueba).
  • Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo (infección con VIH, o un sistema inmunológico débil) deben continuar las pruebas de detección anualmente.
  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas del Papanicolaou consecutivas con resultados normales (y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años anteriores) pueden dejar de hacerse las pruebas del cáncer de cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido cáncer del cuello uterino o que tengan otros factores de riesgo (como los mencionados anteriormente) deben continuar haciéndose la prueba mientras estén en buen estado de salud.
  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) por otras razones que no sean cáncer o lesiones pre-cancerosas también pueden optar por dejar de hacerse las pruebas. Las mujeres que hayan tenido una histerectomía simple deben seguir las guías anteriores.

Muchas personas confunden los exámenes pélvicos con las pruebas de Papanicolaou, quizás porque se hacen usualmente al mismo tiempo. El examen pélvico es parte del cuidado de salud regular de la mujer. Durante este examen, el médico examina y palpa los órganos reproductores de la mujer. Algunas mujeres creen que no es necesario hacerse los exámenes pélvicos una vez que dejaron de tener hijos. Esto no es cierto. Ellas deben seguir las guías que se presentaron anteriormente.

El examen pélvico puede ayudar a encontrar enfermedades de los órganos femeninos, pero no encontrará cáncer del cuello uterino en etapa temprana. Para esto se necesita la prueba de Papanicolaou. La prueba a menudo se hace justamente después del examen pélvico. El médico raspa cuidadosamente el cuello uterino para extraer células que se envían al laboratorio para ser analizadas con un microscopio.

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La importancia de la prueba de Papanicolaou

El cáncer del cuello uterino es la causa principal de muerte por cáncer en las mujeres de muchos países en vías de desarrollo. Esto se debe principalmente a que estas mujeres no tienen acceso a las pruebas de Papanicolaou. Incluso en los Estados Unidos, entre el 60% y el 80% de las mujeres con cáncer del cuello uterino no se habían sometido a una prueba de Papanicolaou en los últimos cinco años, y muchas de ellas nunca se la habían hecho. En particular, las mujeres de raza negra de edad avanzada y las mujeres de bajos ingresos son las que con menos frecuencia se realizan las pruebas regulares de Papanicolaou.

No obstante, existen maneras para ayudar a todas las mujeres en este país a que se hagan las pruebas que necesitan.

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¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?

El médico utiliza un instrumento de metal o plástico para abrir la vagina. Seguidamente se obtiene, mediante raspado, una muestra de las células y mucosidad del cuello uterino. La muestra se envía a un laboratorio para que la examine bajo el microscopio. Su médico le avisará si se encuentra algo inusual. Debido a que el sistema para reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou es complejo, pídale a su médico que le explique sus resultados en una manera que usted pueda entender. Si su prueba muestra algo anormal, su médico querrá realizar otras pruebas para saber de qué se trata.

Hay varias cosas que usted puede hacer para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:

  • Trate de no hacerse la prueba durante el periodo menstrual.
  • Evite duchas vaginales 48 horas antes de la prueba.
  • No tenga relaciones sexuales (coito) 48 horas antes de la prueba.
  • No use tampones, espuma espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos vaginales 48 horas antes de la prueba.


Aun cuando la prueba de Papanicolaou es el mejor método para prevenir el cáncer o encontrarlo temprano, esta prueba no es perfecta. Debido a que incluso los buenos laboratorios pueden pasar por alto algunos cambios en las células, usted debe hacerse la prueba tan frecuentemente como lo recomiendan las guías de la Sociedad Americana del cáncer. Las mujeres que ya no van a tener bebés necesitan continuar haciéndose los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolaou.

Los médicos tienen varios métodos para tratar a las mujeres con resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Estos métodos incluyen criocirugía (uso de una sonda de metal para frisar y destruir las células anormales) y cirugía con láser. Si usted se hace una prueba de Papanicolaou y los resultados son anormales, pídale a su médico que le explique exactamente lo que esto significa en su caso y qué opciones de tratamiento usted tiene.

Prueba de VPH ADN

Como se indicó anteriormente, el factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es haber tenido el virus del papiloma humano (VPH o HPV, en inglés).  Los doctores ahora cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar este cáncer.  En esta prueba, se analiza el ADN de las células del cuello uterino. El ADN almacena la información genética sobre el crecimiento, la división y la función celular. La manera en que se obtienen las muestras de las células es similar a la de la prueba de Papanicolaou. Esta prueba se utiliza en dos situaciones.

Se puede usar como prueba de detección (junto con la prueba de Papanicolaou) en mujeres mayores de 30 años de edad. No reemplaza la prueba de Papanicolaou. La prueba no se usa en mujeres menores de 30 años, ya que no les brinda ningún beneficio. Las mujeres más jóvenes que están teniendo relaciones sexuales tienen una probabilidad mucho mayor de infectarse con VPH, aunque en la mayoría de ellas este virus desaparecerá por sí solo.

Además, la prueba se puede usar en mujeres que obtuvieron resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou para determinar si pudiese ser necesario realizar más pruebas u ofrecer tratamiento.

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¿Cómo se encuentra el cáncer del cuello uterino?

A menudo, los canceres o los pre-canceres del cuello uterino en etapas iniciales no muestran signos o síntomas. Por esto es importante que las mujeres se hagan las pruebas de Papanicolaou regularmente. Por lo general, los síntomas aparecen cuando el cáncer ha avanzado. Si tiene alguno de los siguientes, consulte inmediatamente a su médico:

  • Una secreción vaginal inusual (aparte de su período menstrual mensual normal).
  • Manchas de sangre o sangrado ligero que no sea su período menstrual.
  • El sangrado o dolor después de la relación sexual, después de una ducha vaginal o después del examen pélvico.

Por supuesto, estos síntomas no significan que usted tiene cáncer. Aunque también pueden ser casados por otras condiciones, usted tiene que hablar con su médico para estar segura.
 
Si hay alguna razón para sospechar que usted tiene pre-cáncer (o cáncer) del cuello uterino, su médico querrá averiguar más sobre su situación. Primero, su médico se hará un examen físico completo. El médico le preguntará sobre su salud, factores de riesgo e historial médico familiar. Otras pruebas pudieran incluir las que se presentan a continuación, aunque no todas las mujeres necesitarían hacérselas todas.
 
Colposcopia: en este examen, el médico observa el cuello uterino a través de un instrumento llamado colposcopio que se parece a unos binoculares. Este examen no es doloroso, no produce efectos secundarios y puede llevarse a cabo sin peligro incluso durante el embarazo. Si se observan áreas anormales en el cuello uterino durante este examen, existen varios métodos diferentes de tratamiento. Algunos de estos métodos conllevan extraer tejido con un alambre caliente o una sonda de metal enfriada con nitrógeno. Otros usan cirugía por láser para destruir las células anormales. Estos tratamientos casi siempre logran eliminar los precanceres y evitar que éstos se conviertan en un verdadero cáncer.

Biopsia: una biopsia es la extracción de una muestra de tejido para ver si tiene células cancerosas.  Esta es la única forma de poder decirle con seguridad si usted tiene un precancer, un cáncer verdadero o ninguno.  Existen varios tipos de biopsias. Pregúntele a su médico qué tipo de biopsia se le practicará y qué clase de anestesia (medicamento para que se sienta cómoda o soñolienta durante el examen) requerirá.  Usted también debe preguntar qué efectos secundarios pudiera tener después de la biopsia.  Algunas veces, la biopsia misma puede emplearse para tratar un precancer o un cáncer en etapa muy temprana.

Si su biopsia demuestra que usted tiene cáncer, su médico puede sugerirle que consulte a un médico que se especialice en el tratamiento de ese tipo de cáncer.  El médico le hará preguntas acerca de su historia clínica y le hará un examen médico completo.
Si se encuentra cáncer, se hacen por lo general las pruebas siguientes.   No deje de preguntarle a su médico por qué las pruebas son necesarias, qué es lo que le van a hacer durante estas pruebas y lo que las pruebas indicarán acerca de su cáncer.

Cistoscopia: esta prueba es para averiguar si el cáncer se ha propagado a la vejiga.  El médico examina el interior de la vejiga con un tubo iluminado. Las muestras de tejido pequeñas también se pueden extraer y observar con un microscopio.

Proctoscopia: se usa un tubo con una luz para ver si el cáncer se ha propagado al recto.  Su doctor realizará un examen de la pelvis al mismo tiempo para determinar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino.

Radiografías del tórax: si tiene cáncer del cuello uterino, las radiografías del tórax se pueden hacer para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Otros estudios por imágenes: se pueden realizar otros estudios como la tomografía computarizada (conocida en inglés como CT scan) o imágenes por resonancia magnética (MRI) para ver si el cáncer se ha propagado a otras partes de su cuerpo.

Después de las pruebas: clasificación por etapas

La clasificación por etapas (estadios) es el proceso de determinar hasta dónde se ha propagado el cáncer. Esto es muy importante porque su tratamiento y la expectativa para su recuperación dependen de la etapa en que se encuentre su cáncer.

El sistema empleado para clasificar por etapas el cáncer de cuello uterino se denomina FIGO (siglas de Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia).  En este sistema, las etapas se expresan con números romanos del 0 al IV (0-4). En general, mientras más bajo es el número, menor es la propagación del cáncer. Un número más alto, como la etapa IV (4), significa un cáncer más grave. Todas las etapas (excepto la etapa 0) se subdividen en grupos más pequeños que se identifican con letras y números.

El sistema FIGO se basa en resultados clínicos (exámenes y pruebas) en vez de resultados quirúrgicos. Si se hace una cirugía, ésta puede mostrar que el cáncer se ha propagado más de lo que los médicos pensaban al principio. Esta nueva información pudiera cambiar el plan de tratamiento, pero no cambia la etapa FIGO.

¿Cómo se trata el cáncer de cuello uterino?

Esta información representa las opiniones de los médicos y enfermeras de la Junta Editorial del Banco de Datos de Información de la Sociedad Americana del cáncer. Estas opiniones están basadas en la interpretación que ellos tienen de los estudios que se publican en las revistas médicas, así como en su propia experiencia profesional.

La información sobre el tratamiento que aparece en este documento no representa la política oficial de la Sociedad ni pretende ser un consejo médico que sustituya la experiencia y el juicio del equipo de profesionales que atiende su cáncer. El objetivo es ayudarle, a usted y a su familia, a tomar decisiones basadas en la información, en conjunto con su médico.

Puede que su médico tenga razones para sugerir un plan de tratamiento distinto a las opciones de tratamiento general. No dude en plantear sus preguntas y dudas sobre sus opciones de tratamiento.


Las opciones de tratamiento para el cáncer del cuello uterino dependen principalmente de la etapa del cáncer. Una vez el cáncer haya sido clasificado por etapas, el médico le indicará las opciones que usted tiene. Si hay algo que no entiende, pida que se lo expliquen. Otros factores aparte de la etapa, como su edad, estado de salud general y sus propias preferencias, pudiesen tener un impacto en su decisión.

Muchas veces es recomendable buscar una segunda opinión. Una segunda opinión puede proporcionar más información y ayudarle a sentirse más confiada con el plan de tratamiento que escogió. De hecho, algunas compañías de seguro requieren que obtenga una segunda opinión.

Los tres tipos principales de tratamiento contra el cáncer de cuello uterino son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia. Algunas veces el mejor plan de tratamiento incluye dos de estos métodos o más. Si no es posible lograr una curación, la meta podría ser extirpar o destruir la mayor parte posible del cáncer para evitar que el tumor crezca o se propague.

Cirugía

Existen varios tipos de cirugía contra el cáncer del cuello uterino. En algunos se hace la extirpación del útero (histerectomía), mientras que en otros no.  Si el cáncer se ha propagado fuera del útero, puede que sea necesario extirpar otros órganos, tales como el colon o el recto.  La lista que aparece a continuación abarca los tipos de cirugía más comunes contra el cáncer del cuello uterino.

Criocirugía: como se indicó anteriormente, este método se utiliza para tratar el cáncer preinvasivo del cuello uterino, pero no para el cáncer invasivo. Las células cancerosas se destruyen mediante la congelación.

Cirugía por láser: se emplea un rayo láser para quemar las células o para extraer una muestra pequeña de tejido para estudiarlo.  La cirugía por láser se usa sólo como tratamiento contra el cáncer preinvasivo del cuello uterino.

Biopsia cónica:  se extrae del cuello uterino un pedazo de tejido en forma de cono.  Es muy raro que se utilice el tratamiento por biopsia cónica exclusivamente, excepto cuando la mujer tiene un cáncer en su etapa inicial y quiere tener hijos.

Histerectomía simple:  se extirpa el útero, pero no los tejidos contiguos al útero.  En este procedimiento no se extirpa la vagina ni los ganglios linfáticos.  El útero se extirpa a través de una incisión en la parte delantera del abdomen o a través de la vagina. Después de esta operación, una mujer no puede quedar embarazada.
 
Histerectomía radical y disección de los ganglios linfáticos de la pelvis: en este procedimiento, se extirpa el útero, así como los tejidos contiguos al útero, la parte superior de la vagina y los ganglios linfáticos de la pelvis.  Esta cirugía también se puede hacer a través de una incisión en la parte delantera del abdomen o a través de la vagina. Después de esta operación, una mujer no puede quedar embarazada.

No obstante, la mujer puede seguir sintiendo placer sexual después de este procedimiento, ya que no necesita un útero para lograr el orgasmo. Algunas mujeres, sin embargo, se sienten menos femeninas después esta operación. Se pudieran ver a sí mismas vacías. Sin embargo, cuando el cáncer ha causado dolor o sangrado, la histerectomía podría en realidad mejorar la vida sexual de una mujer al eliminar estos síntomas.

Los médicos ahora están intentando curar algunos canceres del cuello uterino en etapas iniciales extirpando lo mínimo posible de tejido normal. Un nuevo procedimiento, conocido como cervicectomía radical, puede permitirles a ciertas mujeres jóvenes con cáncer en etapa inicial que no pueden ser tratadas con biopsia cónica para mantener su capacidad para tener hijos. Este método conlleva extirpar el cuello uterino y la parte superior de la vagina y colocar una sutura "en bolsa de tabaco" para que funcione como una abertura artificial del cuello uterino dentro del útero. También se extirpan los ganglios linfáticos cercanos. Esta operación se hace a través de la vagina o del abdomen.

Aunque se necesitan más estudios a largo plazo, los resultados preliminares hasta ahora han encontrado pocos casos de canceres que han regresado después del procedimiento. Algunas mujeres pueden terminar el embarazo y dar a luz bebés saludables mediante cesárea. En un estudio, la tasa de embarazo después de cinco años fue de 50%

Aunque en algunos centros de cáncer de los Estados Unidos se está realizando esta cirugía en determinadas pacientes, todavía la mayoría lo considera un procedimiento experimental.

Exenteración pélvica: además de extirpar todos los órganos y tejidos mencionados anteriormente, en esta operación también pueden extirparse la vejiga, la vagina, el recto y parte del colon.  Esta operación se utiliza cuando el cáncer ha regresado luego de un tratamiento inicial.  

Si se extirpa la vejiga, será necesario crear una vía para almacenar y eliminar la orina. Una porción pequeña de intestino pudiese usarse para hacer una nueva vejiga. Se puede eliminar la orina mediante la colocación de un pequeño tubo (catéter) en una pequeña abertura llamada una urostomía o a través de una bolsa plástica pequeña colocada en la parte delantera del estómago.

Si se extirpa el recto y parte del colon, se necesita crear una vía nueva para eliminar el desecho sólido. Esto se hace con una colostomía, una pequeña abertura en el abdomen a través del cual se pueden eliminar las heces fecales, o el cirujano pudiese reconectar el colon para que no haya necesidad de colocar bolsas fuera del cuerpo. Si se extirpa la vagina, se puede crear una nueva con piel u otro tejido.

La recuperación de esta cirugía puede tomar mucho tiempo (6 meses o más). No obstante, las mujeres que han tenido esta cirugía pueden tener vidas felices y productivas. Con práctica y determinación, también pueden experimentar deseo sexual, placer y orgasmos.

Pídale a su médico que le explique los detalles de la cirugía que le recomienda.  A usted le interesará saber cuánto tiempo va a estar en el hospital, cuánto tiempo necesitará para recuperarse y qué efectos secundarios podría esperar que se le presenten.

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Radioterapia

La radioterapia es un tratamiento que usa rayos de alta energía (como los rayos X) para eliminar o encoger las células del cáncer. La radiación puede provenir de fuera del cuerpo (radiación externa) o de materiales radiactivos colocados directamente en el tumor (radiación interna o implante).  

La radiación puede causar efectos secundarios. La mayoría de éstos desaparecen después de un corto período de tiempo. La piel en el área tratada puede parecer como quemada por el sol, y más tarde bronceada.  La piel vuelve a la normalidad en un plazo de entre 6 y 12 meses.  También usted pudiera presentar cansancio, malestar estomacal o excremento líquido.  El tratamiento en el área de la pelvis puede hacer que la vagina se vuelva más angosta, debido a la formación de tejido cicatricial.  Esto puede producir dolor durante las relaciones sexuales.  También puede presentarse una menopausia (cambio de vida) prematura y problemas para orinar. Las fracturas son otro efecto secundario de la radiación administrada a la pelvis.   La mayoría de éstas son fracturas de la cadera.  El riesgo aumentado se observa entre dos a cuatro años después del tratamiento. Su médico puede sugerir una prueba de la densidad ósea.

Asegúrese de hablar con su doctor o enfermera sobre cualquier efecto secundario. Hay medicamentos y otros métodos que a menudo pueden ayudar
.
Si fuma, deje el hábito, pues el fumar aumenta los efectos secundarios de la radiación.

Quimioterapia

La quimioterapia es el uso de medicamentos para destruir las células del cáncer. Usualmente los medicamentos se administran por vía intravenosa u oral. Una vez que los medicamentos entran en el torrente sanguíneo, llegan a todo el cuerpo. A veces, se administran varios medicamentos al mismo tiempo.

La quimioterapia puede ocasionar efectos secundarios.  Estos efectos secundarios dependerán del tipo de medicamento administrado, la cantidad administrada y la duración del tratamiento. Los efectos secundarios podrían incluir los siguientes:

  • Malestar estomacal y vómitos (existen medicamentos que administrados simultáneamente con la quimioterapia pueden prevenir o reducir las náuseas y los vómitos).
  • Pérdida del apetito.
  • Caída temporal del cabello.
  • Llagas en la boca.
  • Aumento de la probabilidad de infecciones (debido a los bajos niveles de glóbulos blancos).
  • Sangrado o hematomas después de pequeñas cortaduras o lesiones menores (por la disminución de las plaquetas).
  • Dificultad para respirar (por la disminución de los niveles de glóbulos rojos).
  • Cansancio.


La mayoría de los efectos secundarios de la quimioterapia (excepto por la menopausia y la infertilidad) desaparece una vez que se termina el tratamiento. Cualquier persona que tenga problemas con los efectos secundarios debe hablar con su médico o enfermera, ya que siempre hay maneras de ayudar.

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Tasas de supervivencia para el cáncer de cuello uterino

La tasa de supervivencia a 5 años para las etapas iniciales del cáncer invasivo del cuello uterino es de 92%. La tasa general (todas las etapas combinadas) de supervivencia a 5 años es alrededor de 72%. La tasa de supervivencia a 5 años se refiere al porcentaje de pacientes que vive al menos 5 años después de haberse detectado el cáncer. Muchos de estos pacientes viven mucho más de 5 años. Hable con su equipo de atención del cáncer si tiene preguntas acerca de sus probabilidades de cura o de cuánto tiempo sobrevivirá al cáncer, pues ellos conocen mejor su situación.

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El cáncer del cuello uterino y el embarazo

Un pequeño número de casos de cáncer del cuello uterino se detecta en mujeres embarazadas. La mayoría de los médicos opina que si el cáncer está en su etapa más temprana, resulta seguro continuar el embarazo hasta el final.  Sin embargo, se recomienda realizar una histerectomía varias semanas después del parto.  En caso de que el cáncer esté en una etapa más avanzada, la mujer y su médico deben decidir si el embarazo debe continuarse.  Si ambos deciden continuar el embarazo, la paciente deberá ser sometida a una cesárea, tan pronto como el bebé pueda sobrevivir fuera del vientre materno. En el caso de un tumor canceroso en etapa más avanzada, la opción más segura es el tratamiento inmediato.

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Estudios clínicos

Los estudios de tratamientos prometedores nuevos se conocen como estudios clínicos. Un estudio clínico se lleva a cabo solamente cuando existe algún motivo para creer que el nuevo tratamiento puede ser valioso para el paciente. Los estudios clínicos se necesitan para determinar formas nuevas y mejores de tratar el cáncer. Se ha encontrado con frecuencia que los tratamientos utilizados en los estudios clínicos producen beneficios reales. Las principales preguntas que los investigadores quieren contestar son:

  • ¿Es beneficioso este tratamiento?
  • ¿Es más eficaz que el que estamos usando ahora?
  • ¿Qué efectos secundarios produce el tratamiento?
  • ¿Superan los beneficios a los efectos secundarios?
  • ¿A qué tipo de pacientes es más probable que el tratamiento le resulte beneficioso?


Los estudios clínicos se llevan a cabo en fases. Cada fase está diseñada para responder a ciertas interrogantes.

El propósito de un estudio en la fase I es buscar la mejor manera de administrar un tratamiento nuevo y la cantidad de éste que se pueda administrar con seguridad. El propósito principal de la fase I de un estudio es probar la seguridad del nuevo medicamento.

Los estudios en fase II están diseñados para determinar si el medicamento funciona. Se administra a los pacientes la dosis más alta posible que no cause efectos secundarios graves y se les observa muy de cerca para ver si hay algún efecto sobre el cáncer.

Los estudios clínicos en fase III comparan el tratamiento nuevo con el convencional. Se divide un gran número de pacientes en dos grupos. El grupo de control recibe el tratamiento convencional y el otro grupo recibe el tratamiento nuevo. Todos son observados de cerca para determinar cuál tratamiento es más efectivo. El estudio será detenido si los efectos secundarios son demasiado severos o si un grupo presenta resultados mucho mejores que el otro grupo.

Si usted está participando en un estudio clínico, recibirá un cuidado excelente. Usted tendrá un equipo de expertos que vigilarán su progreso muy cuidadosamente. No obstante, existen algunos riesgos. Ninguna persona sabe de antemano si el tratamiento será eficaz, ni exactamente qué efectos secundarios podrán presentarse. Eso es lo que se pretende descubrir con el estudio. Sin embargo, tenga en cuenta que los tratamientos estándar también producen efectos secundarios.

La decisión de participar en un estudio clínico es totalmente suya. Incluso luego de decidir participar en un estudio clínico, usted tiene la libertad de abandonarlo en cualquier momento, por cualquier motivo. El participar en un estudio clínico no evitará que usted reciba algún otro cuidado médico que pudiera necesitar.

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Terapias complementarias y alternativas

Podrá escuchar sobre distintos tipos de tratamiento por parte de sus familiares y amigos. La gente tiende a ofrecer toda clase de cosas como vitaminas, hierbas, técnicas de reducción del estrés, acupuntura y más. Existe mucho interés hoy día en los tratamientos complementarios y alternativos contra el cáncer.   Antes de hacer cambios en su tratamiento o de añadir cualquiera de estos métodos, asegúrese de hablarlo con su médico o enfermera. Algunos métodos pueden ser usados con seguridad junto con el tratamiento médico convencional.   Otros, sin embargo, pueden interferir con el tratamiento convencional o causar graves efectos secundarios.   Es por eso que es importante que hable abiertamente con su médico.

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¿Cuáles son algunas de las preguntas que puedo hacerle a mi médico?

A medida que usted se va enfrentando al cáncer y al tratamiento contra el cáncer, le animamos a que mantenga conversaciones honestas y abiertas con su médico. Siéntase en libertad de formular cualquier pregunta que tenga en su mente, sin importar lo insignificante que parezca. A continuación le presentamos algunas preguntas que usted quisiera hacer. Asegúrese de añadir sus propias preguntas conforme se le ocurran. Las enfermeras, los trabajadores sociales y demás participantes del tratamiento podrán también responder a muchas de sus preguntas.

  • ¿Puede anotar, por favor, el tipo de cáncer que tengo?
  • ¿Se ha propagado mi cáncer más allá del cuello uterino?
  • ¿En qué etapa se encuentra mi cáncer y qué significa eso en mi caso?
  • ¿Qué opciones de tratamiento tengo?
  • ¿Qué me sugiere y por qué?
  • ¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios del tratamiento que me sugiere?
  • ¿Podré tener hijos después del tratamiento?
  • ¿Se me caerá el cabello? De ser así, ¿qué puedo hacer al respecto?
  • ¿Cuáles son las probabilidades de que mi cáncer regrese después del tratamiento?
  • ¿Qué debo hacer para prepararme para el tratamiento?
  • ¿Debo seguir una dieta especial?
  • De acuerdo con lo que usted sabe de mi cáncer, ¿cuánto tiempo cree que me queda de vida?

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¿Qué ocurre después del tratamiento?

Completar el tratamiento puede causar tanto estrés como entusiasmo. Usted sentirá alivio de haber completado el tratamiento, aunque aún resulte difícil no sentir preocupación sobre el regreso del cáncer, lo que se conoce como recurrencia. Ésta es una preocupación muy común entre las personas que han tenido cáncer.

Es posible que pase un tiempo antes de que la confianza en su propia recuperación comience a sentirse real y que sus miedos sean un tanto aliviados.

Atención de seguimiento

Después de completar el tratamiento es muy importante acudir a todas las citas de seguimiento. Durante estas visitas, sus médicos preguntarán si tiene síntomas, harán exámenes físicos y requerirán que se realicen análisis de sangre o estudios por imágenes, tal como CT o radiografías. La atención de seguimiento es necesaria para determinar si hay recurrencia o propagación del cáncer, así como posibles efectos secundarios de ciertos tratamientos. Éste es el momento de hacerle cualquier pregunta al equipo de atención médica, así como hablarle sobre cualquier inquietud que pudiera tener.

Casi cualquier tratamiento del cáncer puede causar efectos secundarios. Algunos pueden durar de algunas semanas a varios meses, aunque otros pueden ser permanentes. No dude en hablar con el equipo de atención del cáncer sobre cualquier síntoma o efecto secundario que le cause molestia para que le puedan ayudar a tratarlo.

Consultas con un nuevo médico

En algún momento después del diagnóstico y tratamiento del cáncer, es posible que usted tenga que consultar a un médico nuevo. Es importante que usted le provea a su nuevo médico los detalles exactos de su diagnóstico y tratamiento. Guarde copia de todos sus documentos y asegúrese de tener a la mano la siguiente documentación:

  • Una copia de su informe patológico de cualquier biopsia o cirugía.
  • Si ha tenido cirugía, una copia del informe operatorio.
  • Si ha sido hospitalizado, una copia del informe de alta que cada médico tiene que preparar cuando los pacientes son remitidos a casa.
  • Finalmente, debido a que algunos medicamentos de tratamiento contra el cáncer pueden causar efectos secundarios a largo plazo, una lista de sus medicamentos, las dosis de éstos, y cuándo los tomó.

Cambios en el estilo de vida que debe considerar durante y después del tratamiento

El cáncer y el tratamiento pueden consumir tiempo y causar agotamiento emocional. No obstante, también puede ser el momento para nuevos cambios en su vida. Quizás usted está considerando mejorar su salud general a largo plazo.

Opte por una vida más saludable

Reflexione acerca de cómo era su vida antes de que usted supiera que tenía cáncer. ¿Había cosas que usted hacía que no eran tan saludables? Quizás usted tomaba mucho alcohol, o comía más de lo que necesitaba, o fumaba, o no hacía ejercicio a menudo.

Ahora no es el momento de sentirse culpable. Sin embargo, usted puede comenzar a hacer cambios hoy que pueden tener efectos positivos para el resto de su vida. No sólo se sentirá mejor, pero también estará más saludable.

Usted puede comenzar trabajando en los asuntos que más le preocupan.

Dieta y nutrición

Alimentarse bien puede ser un reto para cualquier persona, aunque puede ser aún más difícil durante y después del tratamiento del cáncer. Si está aún bajo tratamiento y está teniendo problemas para comer debido a su tratamiento, por favor solicítenos una copia de nuestra Nutrición para la persona con cáncer.

Una de las mejores cosas que puede hacer después del tratamiento consiste en adoptar hábitos alimentarios saludables. Usted se sorprenderá de los beneficios a largo plazo de algunos cambios simples, como aumentar la variedad de alimentos saludables que consume. Trate de comer cinco o más porciones de vegetales y frutas cada día. Consuma alimentos de grano integral en vez de azúcares y harinas. Trate de limitar el consumo de carnes altas en grasa. Disminuya el consumo de carnes procesadas, como perros calientes (hot dogs o salchichas), mortadela y tocino. Además, si toma alcohol, limítelo a máximo una o dos bebidas por día. No olvide hacer algún tipo de ejercicio de forma rutinaria. La combinación entre una buena dieta y el ejercicio de rutina le ayudará a mantener un peso saludable y hacerle sentir más energético.

Descanso, cansancio, trabajo y ejercicio

El cansancio es un síntoma muy común en las personas que están recibiendo tratamiento contra el cáncer. Éste a menudo no es un tipo de cansancio ordinario, sino un agotamiento que no se alivia con el descanso. Para algunas personas, este cansancio dura mucho tiempo después del tratamiento, y puede causar que no sientan deseos de estar activas físicamente. Sin embargo, el ejercicio puede en realidad ayudar a reducir el cansancio.

Si usted está enfermo y necesita permanecer en cama durante el tratamiento, es normal esperar que la fuerza de sus músculos, su estado físico y su resistencia se deterioren un poco. La terapia física puede ayudarle a mantenerse fuerte y mantener el movimiento normal de sus músculos, lo que puede ayudar a combatir el cansancio y la depresión que algunas veces surge con la sensación de estar tan cansado.

Cualquier programa de actividad física debe ajustarse a su situación personal. Hable con su equipo de atención médica antes de comenzar los ejercicios, y consulte su opinión sobre los planes de ejercicio. Luego, trate de conseguir a alguien que le acompañe a hacer los ejercicios para que no los haga solo.

Sin embargo, si usted está muy cansado, necesitará balancear la actividad con el descanso. Es aceptable que descanse cuando se sienta cansado .


El ejercicio puede mejorar su salud física y emocional:

  • Mejora su condición cardiovascular (corazón y circulación).
  • Fortalece sus músculos.
  • Reduce el cansancio.
  • Reduce la ansiedad y la depresión.
  • En general, le hace sentir más feliz.
  • Le hace sentir mejor sobre usted mismo.


Además, nosotros sabemos que el ejercicio desempeña un papel en la prevención de algunos canceres.

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¿Y qué acerca de la salud emocional?

Una vez finalice su tratamiento, es posible que usted se sienta abrumado por las emociones. Esto les ocurre a muchas personas. Puede que se encuentre pensando sobre el efecto de su cáncer sobre sus familiares y amigos, así como el efecto sobre su vida profesional. También es posible que comience a reevaluar la relación con su cónyuge o pareja. Otros asuntos inesperados también pueden causar preocupación. Por ejemplo, a medida que usted está más saludable y acude menos al médico, usted consultará con menos frecuencia a su equipo de atención médica. Esto puede causar ansiedad en algunas personas.

Éste es el momento ideal para buscar apoyo emocional y social. Usted necesita personas a quienes acudir para obtener fortaleza y consuelo. El apoyo puede provenir de muchas formas: familia, amigos, grupos de apoyo, iglesias o grupos espirituales, comunidades de apoyo en línea u orientadores individuales.

La experiencia con el cáncer puede hacerle sentir muy solo. No es necesario ni realista que usted pase por toda esta experiencia solo. Sus amigos y familiares pueden sentirse excluidos si usted decide que no participen de esta experiencia. Deje que tanto ellos como cualquier otra persona que usted considere puedan ayudarle.
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Usted no puede cambiar el hecho de que ha tenido cáncer. Lo que sí puede cambiar es cómo vive el resto de su vida mediante cambios saludables y sintiéndose lo mejor posible tanto física como emocionalmente.

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